Álex Baena fue la principal novedad en la formación titular de la selección española que derrotó 4-0 a Arabia Saudí este miércoles en el estadio de Puebla, México, durante el último ensayo general previo a la fase decisiva del Mundial.
El futbolista del Atlético de Madrid disputó 61 minutos de juego, registrando una efectividad del 88% en la precisión de sus pases y participando activamente en la gestación del cuarto gol del encuentro. Su inclusión en el equipo inicial respondió a la necesidad del cuerpo técnico de encontrar variantes en la banda izquierda, una posición que se mantiene en disputa debido al estado físico irregular de Nico Williams y la falta de disponibilidad de Víctor Muñoz. Según informaron fuentes del cuerpo técnico de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), el rendimiento de Baena superó las expectativas iniciales, aportando la verticalidad y velocidad que el equipo no había logrado plasmar en el empate previo sin goles frente a Cabo Verde, donde el experimento de posicionar a Gavi por fuera no arrojó los resultados esperados.
Durante su intervención ante los medios tras el encuentro, Baena reconoció que su titularidad fue una sorpresa personal, aunque afirmó sentirse preparado para el desafío. El volante supo interpretar los espacios interiores para asociarse con Marc Cucurella, generando una superioridad numérica que desarticuló el bloque defensivo saudí. Esta actuación lo posiciona favorablemente frente a otras opciones del plantel como Yeremy Pino, quien suele desempeñarse por la banda derecha, o Dani Olmo, cuya función principal ha sido la de mediapunta centralizado. Por su parte, Ferran Torres parece quedar relegado a un rol de recambio para Mikel Oyarzabal en la delantera, lo que deja el carril izquierdo como una oportunidad concreta para el jugador colchonero en los próximos compromisos internacionales.
Contexto
La irrupción de Álex Baena en la Copa del Mundo no es un hecho aislado, sino la culminación de un ciclo histórico para el fútbol español. El mediocampista tiene la posibilidad inédita de convertirse en el primer jugador en la historia de España en conquistar la Triple Corona en un mismo ciclo: la Eurocopa, la medalla de oro en los Juegos Olímpicos y el Mundial. Este recorrido comenzó con la consagración en Alemania y continuó con el éxito en París, consolidando a una generación de futbolistas que han logrado sostener la competitividad en múltiples frentes. Sin embargo, el camino no ha estado exento de tensiones externas. La semana previa al duelo contra Arabia Saudí estuvo marcada por críticas de la prensa especializada debido al rendimiento irregular del equipo en los amistosos previos, una situación que el propio Baena calificó como una generación de polémica innecesaria por parte de los medios de comunicación.
A nivel de clubes, la carrera de Baena también ha experimentado cambios significativos que influyen en su presente seleccionado. Tras su salida del Villarreal y su posterior llegada al Atlético de Madrid, el jugador ha madurado en su faceta defensiva sin perder su pegada característica. Este crecimiento fue seguido de cerca por los analistas de la selección, quienes valoran su capacidad para adaptarse a diferentes sistemas tácticos. No obstante, su historial reciente incluye un capítulo de alta tensión con Fede Valverde, referente de la selección de Uruguay y del Real Madrid. El conflicto se remonta a una denuncia por agresión presentada por el español contra el uruguayo, causa que fue archivada por la justicia, pero que mantuvo la hostilidad deportiva. En el último derbi madrileño disputado en marzo, Valverde fue expulsado tras una dura entrada sobre Baena, lo que añade un componente extra de fricción al inminente choque entre España y el conjunto charrúa en Guadalajara.
Impacto
El rendimiento de Baena frente a Arabia Saudí altera la planificación estratégica de España para la fase de grupos y los posibles cruces de eliminación directa. Al asegurar un 88% de pases correctos, el volante demostró que puede ofrecer la fluidez necesaria para el estilo de posesión que pretende De la Fuente, pero con una cuota de agresividad ofensiva que faltaba en las bandas. De acuerdo con operadores del mercado y analistas tácticos, la presencia de Baena permite que el equipo sea menos previsible, ya que su tendencia a cerrarse hacia el centro libera el carril para las proyecciones de Cucurella, obligando a las defensas rivales a reajustar sus marcas constantemente. Esto alivia la presión sobre figuras como Lamine Yamal en el sector opuesto, equilibrando el peso del ataque español.
Por otro lado, la victoria por 4-0 sirve para descomprimir el clima interno del vestuario y silenciar los cuestionamientos sobre la falta de gol. La efectividad mostrada en Puebla devuelve la confianza a un grupo que se percibía bajo observación constante. El impacto de Baena también se traduce en una presión interna saludable para el resto de los extremos; jugadores como Nico Williams o Yeremy Pino deberán elevar su nivel si pretenden recuperar un lugar en el once titular. La versatilidad del jugador del Atlético de Madrid le otorga al entrenador una pieza polifuncional que puede actuar como interior o como extremo falso, una herramienta táctica fundamental para enfrentar a selecciones de mayor jerarquía física que la saudí, donde el control del balón en zonas intermedias resulta determinante para evitar transiciones rápidas del oponente.
El próximo desafío para el seleccionado español será el enfrentamiento contra Uruguay en la sede de Guadalajara. Este partido no solo definirá el liderazgo del grupo, sino que pondrá a prueba la templanza de Baena en un escenario de alta intensidad emocional debido a su reencuentro con Fede Valverde. El cuerpo técnico nacional monitoreará la recuperación física de los futbolistas en las próximas 48 horas para determinar si mantiene la base que goleó en el ensayo general o si introduce variantes tácticas específicas para neutralizar el mediocampo uruguayo. La delegación española partirá hacia la nueva sede con la certeza de haber encontrado en Baena una solución eficiente para uno de los interrogantes más persistentes de su esquema ofensivo.