SOCIEDAD

Recuperan documentos de San Martín y Rosas valuados en USD 100.000

La Policía Federal Argentina incautó más de 200 piezas históricas en una casa de remates porteña que infringían la ley de protección del patrimonio nacional.

Redacción El Capitán 23 de junio de 2026 6 min de lectura
Recuperan documentos de San Martín y Rosas valuados en USD 100.000
Foto: Infobae

La Policía Federal Argentina recuperó más de 200 documentos históricos, incluyendo escritos de José de San Martín y Juan Manuel de Rosas, que iban a subastarse por 100.000 dólares en un local de la Ciudad de Buenos Aires.

El operativo, ejecutado por la Dirección General de Cooperación Internacional de la PFA, tuvo lugar en una casa de subastas situada en la calle Rodríguez Peña al 1700. Según informaron fuentes del Ministerio de Seguridad de la Nación, la investigación se centró en el tráfico ilícito de bienes culturales tras detectar que el lote incluía piezas que pertenecen al patrimonio del Estado. Entre el material incautado se encuentran cartas, libros, fotografías y recortes periodísticos vinculados a figuras centrales de la organización nacional como Juan Martín de Pueyrredón, Carlos María de Alvear y Gregorio Aráoz de Lamadrid. Los peritos policiales determinaron que la tipografía, los sellos oficiales y la datación de los papeles confirmaban su origen público, lo que prohíbe su comercialización en el mercado privado de coleccionistas.

La detección del lote fue posible gracias al monitoreo constante que realiza el Departamento Protección del Patrimonio Cultural sobre plataformas de comercio electrónico y sitios web de subastas. Los agentes identificaron que el conjunto de documentos tenía un precio base de 100.000 dólares, una cifra que alertó sobre la relevancia de las piezas. De acuerdo con fuentes judiciales, el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°4, bajo la titularidad del juez Ariel Lijo y la Secretaría N°7 de Diego Fernando Arce, ordenó de inmediato una orden de presentación con allanamiento en subsidio. Esta medida permitió el secuestro de la totalidad del material, que fue trasladado bajo custodia a una dependencia policial para quedar en calidad de depósito judicial mientras se realizan los peritajes caligráficos y de autenticidad definitivos.

Los especialistas de la PFA señalaron que la comercialización de estos objetos constituía una infracción directa a la Ley N°15.930. Esta normativa regula el funcionamiento del Archivo General de la Nación y establece que los documentos de carácter histórico que hayan pertenecido a organismos del Estado Nacional o provincial no pueden ser objeto de transacciones privadas sin una autorización expresa y previa. La presencia de sellos de instituciones públicas en las cartas de San Martín y Rosas fue el indicio clave para que los investigadores determinaran que los documentos habían sido extraídos de archivos oficiales en circunstancias que ahora son materia de investigación penal. El objetivo de la justicia es determinar la trazabilidad de estas piezas para conocer cómo llegaron a manos de la casa de remates en el barrio de Recoleta.

Contexto

El marco legal que protege estos bienes se remonta a 1961, año en que se sancionó la Ley N°15.930. Esta ley otorga al Estado la potestad absoluta sobre los documentos que registran la gestión pública y la historia política del país, considerándolos bienes de interés público. Históricamente, Argentina ha enfrentado desafíos significativos respecto al robo y la venta ilegal de manuscritos de próceres, un mercado negro que se alimenta de la falta de inventarios exhaustivos en algunas dependencias del interior del país. En la última década, el Ministerio de Seguridad ha intensificado la cooperación con organismos internacionales como Interpol para frenar la salida de estos bienes hacia el exterior, donde el valor de una carta firmada por el General San Martín puede triplicar su precio de mercado local debido al interés de coleccionistas extranjeros en la historia de la independencia sudamericana.

Este procedimiento no es un hecho aislado, sino que forma parte de una serie de operativos destinados a recuperar el acervo cultural argentino. En años anteriores, se han recuperado mapas coloniales y correspondencia de la época de la Confederación Argentina que circulaban en ferias de antigüedades de San Telmo o en catálogos digitales internacionales. La digitalización de los archivos del Estado ha permitido que los investigadores puedan cotejar con mayor rapidez si una pieza ofrecida en una subasta coincide con documentos que figuran como faltantes o robados en los registros del Archivo General de la Nación. La intervención del juez Ariel Lijo en este caso subraya la gravedad institucional que representa la pérdida de documentación que fundamenta la soberanía y la memoria histórica de la República Argentina.

Impacto

La recuperación de este lote de 200 documentos tiene un impacto directo en la preservación de la memoria histórica, ya que permite que investigadores y ciudadanos accedan a fuentes primarias que de otro modo quedarían confinadas en colecciones privadas inaccesibles. Según indicaron desde el Archivo General de la Nación, la reintegración de estas cartas permite completar vacíos documentales sobre las campañas militares de San Martín y la gestión administrativa de Rosas. Además, el operativo envía una señal clara al mercado de antigüedades sobre el riesgo legal de comercializar bienes que poseen sellos o marcas de pertenencia estatal. Esto suele derivar en una baja de la oferta de materiales de dudosa procedencia en los circuitos formales de subastas, obligando a los poseedores a regularizar la situación de sus colecciones ante las autoridades competentes.

Desde el punto de vista judicial, el caso abre una nueva línea de investigación sobre las redes de provisión de estos materiales. El impacto se extiende a la responsabilidad civil y penal de las casas de subastas, que están obligadas por ley a verificar la procedencia lícita de los objetos que ofrecen al público. Expertos en patrimonio cultural sostienen que este tipo de incautaciones son fundamentales para desalentar el expolio de archivos públicos provinciales, que suelen ser los más vulnerables ante el robo hormiga de documentos. La valoración de 100.000 dólares asignada al lote demuestra que el tráfico de bienes culturales sigue siendo una actividad lucrativa que requiere de una vigilancia estatal permanente y de una actualización de los protocolos de seguridad en los depósitos de documentos históricos de todo el territorio nacional.

En las próximas semanas, el material secuestrado será sometido a un análisis exhaustivo por parte de historiadores y peritos de la Policía Federal para ratificar su autenticidad y estado de conservación. Una vez finalizadas las pericias y el proceso judicial, se espera que el Juzgado Federal N°4 disponga el traslado definitivo de las piezas al Archivo General de la Nación para su custodia y posterior exhibición. La causa continuará bajo secreto de sumario mientras se intenta identificar a los consignatarios originales que entregaron los documentos a la casa de remates para su venta.

Fuente: Infobae

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