INTERNACIONAL

De la Espriella gana en Colombia y Trump consolida su eje regional

El abogado Abelardo de la Espriella se impuso en las elecciones presidenciales de Colombia frente a Iván Cepeda, marcando el retorno de la derecha al poder y un alineamiento estratégico inmediato con la administración de Donald Trump.

Redacción El Capitán 23 de junio de 2026 5 min de lectura
De la Espriella gana en Colombia y Trump consolida su eje regional
Foto: BBC Mundo

Abelardo de la Espriella ganó las elecciones presidenciales en Colombia este domingo 21 de junio tras obtener 13 millones de votos, superando por un estrecho margen al candidato oficialista Iván Cepeda, quien alcanzó los 12,7 millones de sufragios.

La victoria del abogado y referente de la derecha colombiana fue celebrada de inmediato por la Casa Blanca. El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, calificó a De la Espriella como un aliado clave para avanzar en una agenda de seguridad regional, control de la migración ilegal y fortalecimiento de los lazos económicos. Según fuentes diplomáticas en Washington, la administración de Donald Trump considera este resultado como un triunfo propio, dado que Colombia representa el socio estratégico más relevante para los intereses estadounidenses en Sudamérica. El presidente electo, quien posee la nacionalidad estadounidense, ya manifestó su intención de implementar una política de mano dura contra el crimen organizado, sintonizando con la retórica de confrontación que emana desde el Salón Oval.

El cambio de mando en Bogotá supone un giro de 180 grados respecto a la gestión de Gustavo Petro, cuyo mandato de cuatro años estuvo marcado por constantes fricciones con Washington. Durante el periodo de Petro, la política de “Paz Total” priorizó la negociación con grupos armados sobre la ofensiva militar, lo que generó desconfianza en las agencias de inteligencia de EE.UU. Operadores del mercado y analistas internacionales señalan que la llegada de De la Espriella facilitará la reactivación de operaciones conjuntas, similares a las que Washington ya coordina con los gobiernos de Ecuador y Venezuela (bajo control operativo tras la captura de Nicolás Maduro). El nuevo mandatario prometió desarmar las mesas de diálogo actuales y aumentar significativamente el gasto militar para combatir el narcotráfico en el mayor productor de cocaína del mundo.

A pesar del entusiasmo en los sectores conservadores, el panorama interno que recibe De la Espriella es complejo y profundamente dividido. Los 12,7 millones de votos obtenidos por Cepeda sugieren una resistencia activa a las reformas que impliquen un retorno a la confrontación armada directa en los territorios rurales. De acuerdo con datos de organismos de seguridad, Colombia cuenta hoy con más de 27.000 integrantes en grupos armados ilegales, una cifra que se duplicó en el último lustro. Si bien el ritmo de crecimiento de los cultivos de coca disminuyó levemente en los últimos dos años, el país mantiene la segunda tasa de homicidios más alta de la región, solo superada por Ecuador. El desafío para el nuevo gobierno será equilibrar la presión de Washington con la necesidad de pacificar un país que arrastra seis décadas de conflicto interno.

Contexto

La relación entre Bogotá y Washington atravesó su punto más bajo desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025. Aunque hubo un breve periodo de distensión en febrero de ese año tras una visita de Petro a EE.UU., las diferencias en política de drogas y migración fueron insalvables. Históricamente, Colombia ha sido el principal receptor de ayuda militar estadounidense a través de iniciativas como el Plan Colombia, lanzado a principios de los años 2000, y la estrategia de Seguridad Democrática de Álvaro Uribe desde 2002. Estos programas, aunque debilitaron militarmente a las Farc y permitieron el acuerdo de paz de 2016, también fueron cuestionados por el fortalecimiento de grupos paramilitares y violaciones a los derechos humanos.

En el plano regional, el triunfo de De la Espriella se suma a la tendencia de giro a la derecha en el cordón andino. Con la probable victoria de Keiko Fujimori en Perú y la alineación de Ecuador, el eje conservador se consolida frente a los pocos gobiernos de izquierda que resisten en la región, como los de Brasil y Uruguay. Este nuevo mapa geopolítico le permite a Estados Unidos retomar una iniciativa que había perdido fuelle durante el auge de gobiernos progresistas, especialmente en lo que respecta al uso de fuerzas militares para interceptar narcoembarcaciones, operaciones que desde septiembre de 2025 han dejado un saldo de más de 200 muertos en las costas sudamericanas.

Impacto

El impacto más inmediato de este cambio de gobierno se sentirá en la política exterior y comercial. De la Espriella ha sugerido la posibilidad de revivir un “Plan Colombia 2.0”, lo que implicaría una inyección masiva de recursos y presencia militar estadounidense en suelo colombiano. Sin embargo, analistas de la consultora Colombia Risk Analysis advierten que Trump no ha mostrado la misma generosidad financiera que sus predecesores. El desmantelamiento de programas de USAID en años anteriores dejó un vacío que fue rápidamente ocupado por China. El gigante asiático es hoy el principal competidor comercial de EE.UU. en Colombia y se proyecta que podría superarlo como socio mayoritario en el corto plazo.

Para el ciudadano colombiano, el impacto se traducirá en una transición de la inversión social en zonas de conflicto hacia una presencia estatal puramente militar. Expertos del International Crisis Group subrayan que Washington suele perseguir su propia agenda de seguridad nacional —enfocada en la repatriación de migrantes y la incautación de drogas— por encima de los intereses de desarrollo local. De la Espriella deberá decidir si cede ante las presiones de Trump para romper lazos comerciales con China, una exigencia que podría comprometer proyectos de infraestructura críticos que Estados Unidos no parece dispuesto a financiar en la actualidad.

El próximo 7 de agosto, cuando Abelardo de la Espriella asuma formalmente la presidencia, se iniciará una etapa de redefinición para el Estado colombiano. La tensión pendiente radica en cómo gestionará el nuevo mandatario la polarización social extrema, mientras intenta cumplir con las expectativas de una Casa Blanca que exige resultados inmediatos en la lucha contra el crimen transnacional. El primer paso clave será la presentación del presupuesto nacional, donde se verá reflejado el peso real que tendrá el gasto en defensa frente a las promesas de inversión en las regiones más postergadas por la violencia.

Fuente: BBC Mundo

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Información publicada por BBC Mundo.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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