El Gobierno de Salta incorporó dos aviones hidrantes turbohélice de 3.000 litros de capacidad para combatir el incendio forestal en Cafayate, que afecta la visibilidad en la ruta nacional 68 tras cumplirse catorce días de actividad ígnea ininterrumpida.
La situación en los Valles Calchaquíes alcanzó un punto crítico este domingo, obligando a una coordinación de emergencia entre la Brigada Nacional Centro, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) y la Subsecretaría de Defensa Civil. Con la llegada de las nuevas unidades aéreas, ya son tres los aviones de gran porte que operan desde el aeródromo local, realizando más de 23 vuelos diarios para intentar frenar el avance de las llamas hacia las zonas urbanas. En tierra, el despliegue incluye camionetas 4×4, camiones cisterna y motobombas, operados por Bomberos Voluntarios de Cafayate y efectivos de la Policía de Salta. El ministro de Seguridad y Justicia provincial, Gaspar Solá Usandivaras, confirmó que el trabajo conjunto busca establecer líneas de control en los laterales de la ruta 68, donde la Dirección General de Seguridad Vial debió realizar cortes preventivos debido a la densa cortina de humo y polvo en suspensión que reduce la visibilidad a niveles peligrosos para los conductores.
El operativo terrestre enfrenta desafíos físicos extremos debido a la geografía del terreno y las condiciones ambientales. Según detalló Gabriel Domingo, presidente de los Bomberos Voluntarios de Cafayate, varios brigadistas debieron recibir asistencia médica tras sufrir quemaduras leves e intoxicación por inhalación de monóxido de carbono durante las maniobras de contención. Mientras tanto, cuadrillas de la Brigada Nacional Centro utilizan motosierras para abrir brechas en la vegetación densa, permitiendo el ingreso de equipos de bombeo a los sectores más comprometidos. La estrategia actual no se limita a la extinción del fuego visible, sino que se centra en el enfriamiento del suelo y la liquidación de brasas en zonas de difícil acceso para evitar que el viento reavive los focos. Durante la tarde del domingo, el monitoreo satelital y terrestre detectó dos nuevos puntos calientes en áreas denominadas “islas”, sectores de vegetación que habían quedado rodeados por fuego previo y que ahora amenazan con expandirse hacia perímetros ya controlados.
Contexto
El incendio en Cafayate se originó hace dos semanas en una zona de alta vulnerabilidad ecológica, caracterizada por la presencia de bosques protectores que cumplen una función vital en el ecosistema regional. Estos ejemplares arbóreos actúan como barreras naturales contra el avance de los médanos, regulan los ciclos de lluvia y mantienen la temperatura estable en el valle. Históricamente, la región atraviesa una temporada de sequía prolongada durante el invierno, lo que convierte a la materia orgánica del suelo en combustible de alta disponibilidad. De acuerdo con los registros de la Subsecretaría de Defensa Civil, las condiciones meteorológicas de los últimos días, marcadas por la ausencia total de precipitaciones y la presencia de ráfagas de viento del sector oeste, han facilitado la propagación del fuego hacia sectores que inicialmente no estaban en riesgo. La participación de la Policía Rural y Ambiental en recorridos preventivos responde a la necesidad de vigilar un área que, por su valor biológico, es considerada de recuperación lenta ante desastres de esta magnitud.
La coordinación política también se intensificó ante la persistencia del fenómeno. La intendenta de Cafayate, Rita Guevara, mantuvo reuniones operativas con el secretario de Seguridad provincial, Nicolás Avellaneda, y el subsecretario de Defensa Civil, Ignacio Vilchez, para diagramar la logística de suministros. El reaprovisionamiento de agua para los aviones hidrantes se realiza de forma constante en el aeródromo local, una tarea que demanda una sincronización precisa entre los camiones cisterna y las aeronaves para minimizar los tiempos de respuesta. Según fuentes del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, se integró también un equipo técnico encargado de elaborar informes meteorológicos en tiempo real, fundamentales para decidir si los brigadistas pueden ingresar a zonas de quebradas o si deben replegarse ante cambios bruscos en la dirección del viento, un factor que ya ha causado reactivaciones imprevistas en los sectores denominados críticos durante las últimas 48 horas.
Impacto
El daño ambiental provocado por el siniestro es calificado por las autoridades como cuantioso y de difícil reparación a corto plazo. La pérdida de los bosques protectores no solo afecta la biodiversidad local, sino que altera el sistema de drenaje natural de la zona, lo que podría derivar en problemas de erosión del suelo cuando comience la temporada de lluvias. Para la economía local, el impacto se traduce en la interrupción del flujo turístico y comercial sobre la ruta nacional 68, arteria vital que conecta Salta con los Valles Calchaquíes. Los cortes preventivos y la presencia de humo afectan directamente la actividad en una localidad que depende fuertemente del turismo nacional e internacional. Además, el riesgo para la salud pública se incrementó en las áreas pobladas cercanas debido a la caída de ceniza y la persistencia de partículas en el aire, lo que motivó recomendaciones de las autoridades sanitarias para evitar actividades al aire libre y proteger a grupos de riesgo.
La tensión en la zona se mantiene elevada debido al pronóstico meteorológico para las próximas jornadas. El Servicio Meteorológico Nacional emitió una alerta amarilla por vientos intensos del sector oeste, con velocidades estimadas entre 50 y 70 kilómetros por hora y ráfagas que podrían superar los 90 kilómetros por hora. Esta condición, sumada a la falta de lluvias previstas para el resto de la semana, coloca a los equipos de emergencia en una situación de alerta máxima. El próximo paso del operativo consistirá en consolidar los perímetros de seguridad antes de que las ráfagas alcancen su mayor intensidad, buscando evitar que el fuego cruce la ruta 68 o se desplace hacia las laderas de los cerros, donde el combate aéreo se vuelve ineficaz por las corrientes térmicas. La prioridad absoluta de las dotaciones sigue siendo la protección de las viviendas y la integridad física de los 150 efectivos que trabajan actualmente en la línea de fuego.