El delantero belga Jeremy Doku anunció que abandonará la concentración de su selección durante el Mundial 2026 para asistir al nacimiento de su primer hijo en julio, pese a la posible clasificación de Bélgica a los cuartos de final.
La decisión del atacante del Manchester City, de 24 años, desató un debate profundo sobre las prioridades de los deportistas de alto rendimiento. Doku confirmó que su esposa, Shireen, tiene fecha de parto para la segunda semana de julio, coincidiendo con las instancias decisivas del certamen que se disputa en Norteamérica. Según explicaron desde el entorno de la delegación belga, el jugador cuenta con el aval inicial de la federación, aunque su postura generó reacciones contrapuestas en la opinión pública y los medios europeos. El futbolista fue tajante al señalar que, si bien entiende las responsabilidades profesionales, nadie desea ausentarse en el nacimiento de su primogénito, un evento que considera único e irrepetible frente a la recurrencia de los torneos de fútbol.
La controversia escaló tras las declaraciones de France Pierron, presentadora del canal L’Equipe, quien calificó la intención del jugador como inapropiada dada la magnitud del evento. Pierron afirmó que un padre es “completamente inútil” durante el momento del parto y subrayó que cientos de futbolistas desearían ocupar el lugar de Doku en una Copa del Mundo. Estas palabras provocaron una respuesta inmediata en redes sociales y círculos deportivos. Por el contrario, figuras como el ex boxeador y medallista olímpico Brahim Asloum salieron en defensa del belga, sosteniendo que la carrera profesional tiene un límite temporal, mientras que la familia representa un compromiso de por vida. Ante la magnitud del repudio a sus dichos, Pierron debió emitir un comunicado en su cuenta de X para disculparse, aclarando que sus expresiones se dieron en un contexto de debate acalorado y que no buscaba minimizar el rol paterno.
Contexto
La situación de Jeremy Doku se produce en un momento deportivo complejo para la selección de Bélgica, ahora dirigida por Rudi Garcia. El equipo europeo inició su participación en el Grupo B con un empate 1-1 frente a Egipto, un resultado que dejó sabor a poco para las aspiraciones de los Diablos Rojos. Históricamente, la selección belga ha transitado un proceso de recambio generacional tras el fin de su denominada “generación dorada”, y Doku es una de las piezas fundamentales en este nuevo esquema ofensivo. La planificación del equipo se ve alterada no solo por esta decisión personal, sino también por problemas de salud inmediatos: la federación confirmó que el extremo se perderá el segundo partido del grupo contra Irán, programado para las 20:00 BST, debido a un cuadro de enfermedad que lo mantiene al margen de los entrenamientos.
Los antecedentes de jugadores abandonando concentraciones por motivos familiares son escasos en la historia de los mundiales, debido a la rigidez de los calendarios de la FIFA. Sin embargo, la tendencia hacia una mayor humanización del deporte profesional ha permitido que las federaciones sean más flexibles. En este caso, la logística implica un viaje transatlántico desde los Estados Unidos hacia Europa en plena competencia, lo que supone un desgaste físico y mental significativo para el atleta. La Real Federación Belga de Fútbol ha intentado mantener la cohesión del grupo, pero la incertidumbre sobre la disponibilidad de una de sus estrellas para los cuartos de final —en caso de avanzar— genera una tensión interna que el cuerpo técnico de Garcia deberá gestionar para no afectar el rendimiento colectivo en la fase de grupos.
Impacto
El impacto de esta decisión trasciende lo estrictamente deportivo y se instala en la cultura del trabajo dentro del fútbol de élite. Si Doku efectivamente se retira de la concentración en julio, Bélgica perdería a su principal desequilibrante por las bandas en la fase de eliminación directa, lo que obligaría a Rudi Garcia a reconfigurar todo el sistema de ataque. Operadores del mercado deportivo y analistas técnicos sugieren que esto podría disminuir las probabilidades de éxito del equipo ante potencias mundiales en las llaves finales. Además, el caso sienta un precedente para futuros torneos, donde la conciliación entre la vida familiar y las exigencias de los patrocinadores y las federaciones nacionales empieza a ser un tema de agenda recurrente en las asambleas de jugadores profesionales.
Desde el punto de vista institucional, la FIFA y las confederaciones observan con atención cómo este tipo de permisos afectan la imagen del producto “Copa del Mundo”. Para los patrocinadores, la ausencia de figuras clave en instancias de cuartos de final representa una pérdida de valor comercial. No obstante, para el sindicato de futbolistas, la postura de Doku refuerza el derecho a la paternidad presente y activa, desafiando la noción de que el deportista debe ser un engranaje sacrificable del espectáculo. El impacto social en Bélgica es dividido: mientras los sectores más tradicionales critican la falta de compromiso con la camiseta nacional, las nuevas generaciones de aficionados respaldan la decisión de priorizar los hitos personales sobre los logros profesionales temporales.
El próximo paso para la selección de Bélgica será enfrentar a Irán sin la presencia de Doku por su estado de salud actual, mientras el cuerpo médico monitorea su evolución para el cierre de la fase inicial. La verdadera tensión se trasladará a la segunda semana de julio, cuando el equipo deba definir si facilita la logística de salida del jugador hacia su hogar. El desenlace de esta situación dependerá en gran medida de los resultados deportivos inmediatos; una eliminación temprana de Bélgica resolvería el conflicto de agenda, pero una clasificación a las rondas finales obligará a la federación a tomar una postura definitiva sobre la licencia del delantero. Por ahora, el jugador se mantiene firme en su deseo de estar presente en el nacimiento, marcando un hito en la gestión de prioridades dentro de la máxima cita del fútbol mundial.