David Lebón y Pedro Aznar se presentaron el pasado viernes en el Movistar Arena de Buenos Aires para dar inicio a una serie de conciertos que rinden tributo a la obra de Serú Girán. Ante un estadio con localidades agotadas, los músicos repasaron los clásicos de la banda fundada en 1978 junto a Charly García y Oscar Moro.
El espectáculo, que se alejó de la estructura convencional de un show de nostalgia para centrarse en la ejecución técnica y la fidelidad sonora, contó con una banda de apoyo de alto nivel. El ensamble estuvo integrado por Federico Arreysegor en teclados y voces, Fernando Cosenza en guitarras, Matías Sabagh en batería y Fermín Ferraris en teclados. Durante la velada, el repertorio transitó por diversas etapas de la agrupación, desde sus inicios con “La grasa de las capitales” hasta el regreso de 1992 con “Nos veremos otra vez”. Según indicaron los organizadores del evento, la propuesta busca rescatar la complejidad compositiva que caracterizó al cuarteto, manteniendo la vigencia de piezas que combinan el rock progresivo con la canción popular argentina.
La interpretación de Pedro Aznar destacó por su precisión en el bajo y la voz, especialmente en piezas de alta carga dramática como “Canción de Alicia en el país”, donde el músico mantuvo la modificación de letra que ya había presentado en el festival Quilmes Rock. Por su parte, David Lebón, a sus 74 años, demostró una vigencia técnica notable en la guitarra eléctrica, aportando el temperamento característico de su estilo en temas como “Noche de perros” y “Esperando nacer”. La dinámica del concierto permitió que las composiciones de Charly García funcionaran como el eje central, integrando las visiones estéticas de Lebón y Aznar en un corpus musical que los críticos especializados calificaron de excelente por su factura y ejecución.
Contexto
La vigencia de Serú Girán en la cultura argentina se mantiene inalterable a más de cuatro décadas de su formación original en 1978. En aquel entonces, la unión de Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro representó un hito técnico y artístico que elevó los estándares de producción del rock local. Tras la separación definitiva y el fallecimiento del baterista Oscar Moro en 2006, las posibilidades de una reunión completa quedaron descartadas. No obstante, el catálogo de la banda ha experimentado un proceso de remasterización y revalorización en los últimos años, impulsado por el propio Aznar y el Instituto Nacional de la Música (INAMU), lo que permitió que nuevas generaciones accedieran a grabaciones de alta fidelidad de álbumes icónicos como Bicicleta o Peperina.
Este ciclo de conciertos en el Movistar Arena surge en un momento donde Charly García se encuentra alejado de las presentaciones en vivo debido a sus problemas de salud, lo que otorga a Lebón y Aznar la responsabilidad de custodiar el legado del grupo en los escenarios. La serie de presentaciones no es un hecho aislado, sino que forma parte de una tendencia de revalorización de los clásicos del rock nacional que ha llenado estadios en los últimos años. La inclusión de Juan Moro, hijo del baterista original, para ejecutar la batería en los bises finales del show, reforzó el vínculo histórico y emocional con la formación original, transformando el evento en un acto de preservación cultural más que en un simple producto comercial de la industria del entretenimiento.
Impacto
El éxito de esta convocatoria confirma la rentabilidad y la vigencia del catálogo de Serú Girán en el mercado del espectáculo actual. Con una serie de funciones ya programadas para el 21 de junio, 10 de julio, 9 de agosto y 12 de septiembre, el impacto económico se extiende a una gira nacional que abarcará ciudades clave como Córdoba, Rosario, Mendoza, Mar del Plata, La Plata, Salta, Tucumán, Neuquén y Bahía Blanca, además de una presentación internacional en Montevideo. Según operadores del sector cultural, este tipo de eventos tracciona no solo la venta de tickets, sino también el consumo de catálogos en plataformas de streaming, donde las canciones de la banda han registrado picos de reproducción tras el anuncio de la gira.
Desde una perspectiva artística, el concierto establece un estándar de calidad para los tributos o revisiones de bandas históricas. La decisión de Lebón y Aznar de no competir con los recursos visuales modernos y priorizar el carácter “concertante” del repertorio pone el foco en la composición musical. Temas como “Desarma y sangra”, interpretado con una sensibilidad de música de cámara, o la tríada conformada por “Noche de perros”, “San Francisco y el lobo” y “Viernes 3 a.m.”, demuestran que la complejidad rítmica y armónica de Serú Girán sigue siendo un desafío técnico para los músicos contemporáneos y un valor apreciado por un público que abarca múltiples franjas etarias.
El cierre de la primera noche, coronado por el clásico “Seminare”, dejó en claro que la conexión entre los protagonistas y su audiencia permanece intacta a pesar del paso del tiempo. Lebón expresó su asombro por llenar estadios a los 74 años, una cifra que subraya la longevidad de su carrera y la lealtad de sus seguidores. El próximo paso de este proyecto será consolidar la gira por el interior del país, donde se espera una respuesta similar a la obtenida en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, manteniendo viva la tensión entre el recuerdo de una época dorada y la ejecución presente de una obra que ya es patrimonio nacional.