El fotoperiodista Pablo Grillo recibió este martes el Diploma de Honor del Senado de la Nación, tras recuperarse de las heridas de gravedad sufridas el pasado 12 de marzo de 2025 durante una intervención de Gendarmería Nacional frente al Congreso.
La ceremonia de distinción, que incluyó una muestra fotográfica con la obra del reportero, se llevó a cabo con la presencia de familiares, colegas, abogados y el equipo médico que asistió al profesional tras el impacto recibido en su cabeza. El reconocimiento fue impulsado por el senador nacional Eduardo “Wado” de Pedro, del bloque Justicialista, quien definió el acto como una medida de reparación institucional frente a los hechos de violencia registrados el año pasado. Durante el evento, Grillo manifestó su compromiso de continuar con su labor profesional en el espacio público, subrayando la importancia del registro visual en contextos de conflictividad social. El acto se concretó luego de una postergación inicial el 8 de mayo, fecha en que la presidencia de la Cámara Alta decidió cancelar la actividad originalmente prevista para el Salón Azul en el marco del Día Nacional contra la Violencia Institucional.
En simultáneo con el homenaje, la jueza federal María Servini dictó el cierre de la etapa de instrucción y elevó a juicio oral el tramo de la causa que investiga la responsabilidad directa del cabo primero Héctor Jesús Guerrero. El efectivo, integrante de la Sección de Empleo Inmediato del Destacamento Móvil 6 de Gendarmería Nacional Argentina, está procesado por el uso antirreglamentario de su arma reglamentaria. Según los peritajes incorporados al expediente, Guerrero efectuó seis disparos con una pistola lanza gases marca FM entre las 17:05 y las 17:25 del día del incidente. Los informes técnicos determinaron que las detonaciones se realizaron en un ángulo horizontal, sin que mediara un contexto de agresión directa que justificara el empleo de dicha fuerza, impactando uno de los proyectiles en el cráneo de Grillo a las 17:18 horas.
Contexto
El episodio que casi le cuesta la vida a Pablo Grillo se produjo el 12 de marzo de 2025, en la intersección de la Avenida Hipólito Yrigoyen y la calle Solís, en las inmediaciones del Palacio Legislativo. En aquella jornada, las fuerzas de seguridad desplegaron un operativo para dispersar a manifestantes que se encontraban sobre la calzada. Grillo, quien se encontraba realizando la cobertura periodística de los incidentes, recibió un impacto de proyectil de gas lacrimógeno a corta distancia, lo que le provocó lesiones gravísimas y requirió una intervención quirúrgica de urgencia. Tras permanecer internado con pronóstico reservado, el fotógrafo fue dado de alta el 13 de marzo de este año, iniciando un extenso proceso de rehabilitación neurológica y física que culminó con su regreso a la actividad pública esta semana.
La investigación judicial, que cuenta con la querella del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y la Liga Argentina por los Derechos Humanos (LADH), solicitó formalmente el pasado 5 de mayo la elevación a juicio bajo los cargos de tentativa de homicidio agravado y abuso de armas agravado. La fiscalía interviniente ratificó que el accionar de los efectivos de Gendarmería fue desproporcionado e irracional, destacando que los cinco disparos adicionales realizados por Guerrero también representaron un peligro concreto para la vida de otras personas presentes en el lugar. Este caso se suma a una serie de denuncias por el uso de armas menos letales de forma letal, una problemática que ha sido señalada por organismos internacionales de derechos humanos en los últimos informes sobre la situación en Argentina.
Impacto
La elevación a juicio de este caso marca un precedente significativo en la jurisprudencia sobre el uso de la fuerza en manifestaciones públicas. La decisión de la jueza Servini de extraer testimonios para continuar investigando la cadena de mando sugiere que la responsabilidad penal podría extenderse más allá del autor material de los disparos, alcanzando a los jefes operativos que supervisaron el despliegue del Destacamento Móvil 6. Para el sector del fotoperiodismo, la distinción en el Senado y el avance de la causa judicial representan un respaldo a la libertad de prensa y a la seguridad de los trabajadores de prensa en escenarios de protesta, donde el uso de gases y postas de goma ha dejado un saldo creciente de heridos en los últimos períodos legislativos.
Desde el punto de vista institucional, el reconocimiento otorgado por el Senado subraya la tensión política existente en torno a los protocolos de seguridad vigentes. Mientras que el oficialismo parlamentario inicialmente bloqueó la ceremonia en mayo, la persistencia del bloque opositor para concretar el homenaje evidencia la fractura en la percepción sobre los límites de la intervención policial. El senador De Pedro destacó que la mirada de Grillo captura realidades que sectores del poder intentan invisibilizar, posicionando al fotógrafo como un símbolo de la resistencia profesional frente a la violencia institucional. El impacto de este caso también se refleja en la formación de las fuerzas de seguridad, ya que los peritajes que demostraron el disparo en ángulo horizontal contradicen los manuales de entrenamiento de Gendarmería, que exigen disparos parabólicos para evitar lesiones directas.
El proceso judicial entrará ahora en la etapa de sorteo del Tribunal Oral Federal que llevará adelante el debate, donde se espera la declaración de más de una veintena de testigos, entre ellos otros reporteros gráficos que resultaron afectados por el accionar policial aquel día. La querella buscará demostrar que existió una intención de daño o, al menos, un dolo eventual por la forma en que se manipuló el armamento a escasa distancia de los civiles. Por su parte, la defensa del gendarme Guerrero intentará sostener que el efectivo actuó bajo órdenes superiores en un escenario de desborde social, aunque las pruebas fílmicas recolectadas por la fiscalía muestran una relativa calma en el sector donde se encontraba Grillo al momento de ser herido.
El cierre de esta etapa procesal y el homenaje en el Congreso cierran un capítulo de la recuperación física de Pablo Grillo, pero abren una instancia de definición legal que será seguida de cerca por organizaciones civiles y gremios de prensa. La resolución del juicio oral determinará no solo la condena para el cabo Guerrero, sino también el nivel de responsabilidad que el Estado argentino asume frente a los excesos cometidos por sus fuerzas de seguridad en el ejercicio del control del orden público. Mientras tanto, el fotógrafo ha confirmado que retomará sus tareas habituales, manteniendo su presencia en las calles para documentar la realidad social del país.