POLÍTICA

Tensión en la Legislatura porteña por un baile con el embajador de

Un debate por la ley anti-trapitos derivó en fuertes cruces verbales entre el peronismo y La Libertad Avanza tras la viralización de un video de la legisladora Lucía Montenegro.

Redacción El Capitán 19 de junio de 2026 6 min de lectura
Tensión en la Legislatura porteña por un baile con el embajador de
Foto: Clarín

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires vivió una jornada de extrema tensión este jueves cuando el debate por la ley anti-trapitos derivó en gritos, acusaciones de autoritarismo e invitaciones a pelear entre legisladores de distintos bloques políticos.

El conflicto se originó durante el tratamiento de la reforma al Código Contravencional impulsada por el Jefe de Gobierno, Jorge Macri, que busca endurecer las penas contra cuidacoches y limpiavidrios, estableciendo sanciones de hasta 60 días de prisión efectiva. Sin embargo, el eje de la discusión se desplazó hacia la política internacional y la conducta personal de los representantes cuando el legislador peronista Federico Mochi cuestionó duramente a Lucía Montenegro, integrante del bloque de La Libertad Avanza (LLA). Mochi recriminó a la legisladora por un video viralizado recientemente donde se la ve bailando de manera animada junto al embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, representante designado por la administración de Donald Trump. Según fuentes parlamentarias, el cruce escaló rápidamente cuando el legislador opositor utilizó el episodio para cuestionar el nacionalismo del oficialismo, afirmando que se subordinan a potencias extranjeras mientras el país atraviesa una crisis económica profunda.

La respuesta del oficialismo no tardó en llegar y elevó la temperatura del recinto a niveles poco habituales. Juan Pablo Arenaza, legislador cercano a Patricia Bullrich y aliado del bloque libertario, salió en defensa de Montenegro y del proyecto de seguridad. Arenaza calificó los comentarios de Mochi como de “muy mal gusto” y defendió el vínculo con Washington, contraponiéndolo a las relaciones internacionales del kirchnerismo. “Yo prefiero bailar en la embajada de un país que tiene 250 años de democracia y no con los aliados de ustedes que son dictaduras como Irán y Venezuela”, disparó el legislador. Ante los gritos de “facho” que bajaban desde las bancas opositoras, Arenaza reaccionó de forma visceral: “Facho tu hermana, vení a decírmelo en la cara”, lanzó, desafiando a sus colegas mientras la vicejefa de Gobierno y presidenta del cuerpo, Clara Muzzio, intentaba sin éxito restablecer el orden en el recinto mediante el uso del martillo reglamentario.

Contexto

Para comprender la magnitud del enfrentamiento, es necesario analizar el perfil de los protagonistas y el clima político que rodea a la Legislatura porteña. Lucía Montenegro, apodada en el ámbito político como “La karateca”, no es una figura convencional en el Palacio Ayerza. Es séptima dan de Chaiu Do Kwan, un arte marcial de defensa personal creado en Argentina en la década de 1970 por su padre, Antonio Montenegro. Históricamente vinculada a sectores del nacionalismo de derecha y admiradora del exmilitar Mohamed Alí Seineldín, Montenegro formó parte del círculo íntimo de Victoria Villarruel antes de la fractura interna en el Poder Ejecutivo. Actualmente, se encuentra alineada con el sector de Pilar Ramírez y responde directamente a la conducción de Karina Milei en la Ciudad de Buenos Aires. Su cercanía con figuras como la diputada Lilia Lemoine refuerza su posición como una de las espadas mediáticas del mileísmo en el distrito capitalino.

Por otro lado, el detonante del baile con el embajador Peter Lamelas ocurrió en un evento social donde la legisladora incluso bromeó en sus redes sociales pidiéndole al diplomático que la próxima vez bailaran “El Bombón Asesino”. Este acercamiento se produce en un momento de alineamiento total de la Casa Rosada con la nueva administración republicana en Estados Unidos, lo que ha generado un fuerte rechazo en los bloques de Unión por la Patria. Los operadores del mercado legislativo señalan que esta polarización no es aislada, sino que refleja la fractura que existe en el Congreso Nacional, trasladada ahora al ámbito porteño. La ley de seguridad contra los trapitos, que originalmente era el centro de la sesión, terminó siendo el telón de fondo para una disputa ideológica sobre la soberanía, la democracia y las formas de representación política en la era de las redes sociales.

Impacto

El impacto de este cruce trasciende lo anecdótico y pone de manifiesto la dificultad para alcanzar consensos básicos en la Ciudad de Buenos Aires. De acuerdo con analistas políticos consultados, la personalización de la crítica hacia Montenegro y la respuesta violenta de Arenaza marcan un deterioro en la calidad del debate parlamentario. Desde el punto de vista legislativo, la ley anti-trapitos corre el riesgo de quedar opacada por el escándalo mediático, a pesar de que afecta directamente la convivencia urbana y la seguridad en los barrios de la Capital Federal. La sanción de hasta dos meses de cárcel para quienes exijan dinero por estacionar en la vía pública es una medida de alto impacto social que requiere un análisis técnico que, por momentos, pareció ausente durante la sesión del jueves.

Asimismo, el episodio refuerza la grieta en materia de política exterior. Mientras el oficialismo y sus aliados del PRO defienden la relación con Estados Unidos como un pilar de la nueva Argentina, la oposición utiliza estos gestos para denunciar una supuesta pérdida de identidad nacional. Fuentes del Ministerio de Seguridad porteño indicaron que, más allá de los gritos, el objetivo primordial sigue siendo dotar a la Policía de la Ciudad de herramientas legales para actuar contra las mafias de los cuidacoches, un reclamo recurrente de los vecinos de zonas como Palermo, Núñez y San Telmo. Sin embargo, la virulencia del cruce entre Arenaza y el bloque peronista deja una herida abierta en la relación entre las bancadas, lo que podría complicar futuras negociaciones por leyes clave que requieren mayorías especiales.

Hacia adelante, se espera que la tensión no disminuya. Lucía Montenegro, lejos de retractarse, utilizó sus redes sociales tras la sesión para ironizar sobre lo sucedido, agradeciendo a Arenaza por su defensa y volviendo a publicar el video del baile con Lamelas bajo la frase “se picó la sesión”. El próximo paso será la votación definitiva de la ley, donde se verá si el oficialismo logra abroquelar los votos necesarios o si las diferencias personales terminan bloqueando la iniciativa de Jorge Macri. La invitación al “cara a cara” de Arenaza queda como un registro de la degradación del diálogo político en un recinto que, históricamente, solía mantener formas más protocolares incluso en el disenso más profundo.

Fuente: Clarín

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Información publicada por Clarín.

Redacción El Capitán

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