José Peña y María Noguera declararán la próxima semana ante el Tribunal Oral de Corrientes por la desaparición de su hijo Loan, ocurrida en junio de 2024, en una audiencia que los enfrentará directamente con la imputada Laudelina Peña.
La declaración testimonial de los padres del menor representa el punto de mayor tensión en el debate oral que llevan adelante los magistrados Fermín Amado Ceroleni, Eduardo Ariel Belforte y Simón Pedro Bracco. Según indicaron fuentes judiciales vinculadas a la querella, José Peña ha decidido cortar todo lazo afectivo y civil con su hermana, Laudelina, a quien la fiscalía señala como partícipe necesaria en la sustracción y el ocultamiento del niño. La representación legal de los Peña, a cargo de la abogada María Belén Russo Cornara, confirmó que para el padre de la víctima su hermana ya no forma parte del núcleo familiar, una postura que se fundamenta en las maniobras de distracción que la mujer habría ejecutado durante las primeras etapas de la investigación, incluyendo la supuesta plantación de un botín del menor para desviar los rastreos hacia una zona errónea.
El cronograma judicial establece que, tras concluir las cuestiones preliminares y las indagatorias de los otros acusados, los padres prestarán testimonio bajo la figura de víctimas y testigos. Este procedimiento no consistirá en un relato libre, sino que estará sujeto a un riguroso interrogatorio que comenzará con las preguntas de su propia querella, continuará con el Ministerio Público Fiscal y finalizará con las defensas de los imputados. Fuentes del tribunal indicaron que se espera una jornada de alta intensidad emocional, dado que los abogados defensores buscarán fisuras en los relatos de los padres, lo que Russo Cornara calificó como una instancia de revictimización necesaria dentro del proceso procesal. La expectativa de la madre, María Luisa Noguera, radica en que la presión del juicio logre que alguno de los detenidos rompa el pacto de silencio y aporte datos precisos sobre el paradero actual de Loan, una posibilidad que la querella considera vital para dar un giro definitivo a la causa.
Contexto
La desaparición de Loan Peña se produjo el 13 de junio de 2024, luego de un almuerzo familiar en la vivienda de su abuela, Catalina Peña, situada en el paraje El Algarrobal, Corrientes. En aquel encuentro participaron tanto José Peña como su hermana Laudelina, además de otros familiares y conocidos que hoy se encuentran bajo proceso. Lo que inicialmente se investigó como un extravío en una zona de montes derivó rápidamente en una causa federal por sustracción de menores y posible trata de personas. Durante los meses previos al juicio, la instrucción estuvo marcada por irregularidades y cambios de versiones, destacándose la hipótesis de un accidente de tránsito que la propia Laudelina intentó instalar, asegurando que el niño había sido atropellado por la camioneta de Carlos Pérez y Victoria Caillava, otros dos imputados clave en el expediente. Esta versión fue posteriormente descartada por los peritajes técnicos y las contradicciones de los testigos.
El camino hacia el debate oral no estuvo exento de demoras burocráticas que afectaron la salud emocional de los progenitores. Originalmente, la audiencia preliminar de febrero de 2025 había proyectado el inicio del juicio para octubre de ese año, lo que generó una crisis de angustia en María Noguera ante la perspectiva de una espera prolongada. No obstante, las gestiones procesales permitieron adelantar el inicio del debate. A pesar de este avance, las primeras jornadas del juicio actual han generado frustración en la familia debido a suspensiones técnicas y discusiones de forma que impidieron el avance fluido de los testimonios. La dinámica familiar de los Peña, compuesta además por otros siete hijos, se ha visto alterada de forma irreversible, manteniendo la comunicación con sus abogados mediante canales digitales y videollamadas para seguir el minuto a minuto de un proceso que se transmite vía YouTube debido al interés público del caso.
Impacto
La declaración de los padres ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes tiene un impacto jurídico determinante, ya que sus testimonios permitirán reconstruir las últimas horas de Loan antes de su desaparición y confrontar las coartadas de los acusados. Desde el punto de vista procesal, la ruptura del vínculo familiar entre José Peña y Laudelina elimina cualquier posibilidad de una estrategia de defensa conjunta o de protección por lazos de sangre, dejando a la imputada en una posición de aislamiento total frente a la acusación. Para los operadores del mercado judicial correntino, el resultado de estas audiencias definirá si existen elementos suficientes para sostener las penas máximas por el delito de sustracción y ocultamiento, o si la causa requiere nuevas líneas de investigación basadas en posibles confesiones de los imputados durante el careo indirecto con las víctimas.
En el plano social y humanitario, el caso Loan ha puesto de manifiesto las falencias en los protocolos de búsqueda inicial y la vulnerabilidad de las infancias en zonas rurales del norte argentino. El impacto de este juicio trasciende la sentencia, ya que obliga a las instituciones de seguridad y justicia a revisar los mecanismos de alerta temprana. Para la familia Peña, el juicio representa la última instancia institucional para obtener una respuesta concreta sobre el destino del niño. La resolución de este conflicto no solo determinará la culpabilidad de Laudelina Peña y el resto de los detenidos, sino que también sentará un precedente sobre cómo el sistema judicial maneja casos donde el entorpecimiento de la investigación proviene del círculo íntimo de la víctima, afectando directamente la confianza de la ciudadanía en los procesos de búsqueda de personas desaparecidas.
El próximo paso fundamental ocurrirá el martes venidero, cuando el tribunal retome la actividad tras el cuarto intermedio. Se espera que, una vez finalizadas las declaraciones de José y María, los jueces evalúen los pedidos de careo solicitados por algunas de las defensas. La tensión se mantiene sobre la figura de Laudelina Peña, quien deberá decidir si mantiene su silencio o si, ante la confrontación con su hermano, opta por brindar una declaración que aclare las maniobras de desvío de la investigación que se le atribuyen. El veredicto final sobre la responsabilidad de los siete imputados dependerá, en gran medida, de la solidez de los testimonios que se escucharán en las próximas 72 horas en la capital correntina.