Una niña de cinco años resultó gravemente herida tras ser atacada por un perro pitbull en la localidad correntina de Esquina durante el último fin de semana, lo que derivó en su traslado urgente a la capital provincial.
El hecho ocurrió en un sector residencial del barrio situado a escasas cuadras de la calle Dr. Emilio Hansen, donde el animal arremetió contra la menor provocándole lesiones profundas en la zona del rostro. Según informaron fuentes policiales de la Comisaría de Esquina, la víctima recibió las primeras curaciones de emergencia en el Hospital San Roque. Sin embargo, debido a la complejidad de las heridas y la necesidad de una reconstrucción estética y funcional, los profesionales médicos dispusieron su derivación inmediata al Hospital Pediátrico Juan Pablo II en la ciudad de Corrientes. Actualmente, la paciente se encuentra estable pero aguarda una intervención quirúrgica maxilofacial para reparar los daños ocasionados por las mordeduras, mientras su familia permanece a la espera de una evolución clínica favorable en el centro de alta complejidad.
Este incidente no es un hecho aislado en la zona, ya que se trata del segundo ataque registrado en la localidad de Esquina en un periodo de pocos días. De acuerdo con los registros de las autoridades sanitarias locales, el antecedente inmediato involucró a un joven que circulaba en bicicleta junto a sus mascotas; en esa oportunidad, uno de sus perros fue atacado y herido por otro can de la misma raza que se encontraba suelto. La reiteración de estos episodios generó una creciente preocupación entre los vecinos y motivó la intervención de las autoridades municipales para evaluar las responsabilidades de los propietarios. Desde el Ministerio de Salud de la provincia indicaron que se están realizando los seguimientos correspondientes para determinar si el animal contaba con el esquema de vacunación antirrábica completo y para establecer las medidas de resguardo necesarias para evitar nuevos ataques en la vía pública.
Contexto
La problemática de los ataques de perros de razas consideradas potencialmente peligrosas ha escalado en la región durante el último mes. Recientemente, en la ciudad de Posadas, se registró un incidente de extrema violencia donde seis pitbulls atacaron y mataron a otro perro en el barrio Ingar, lo que impulsó el debate legislativo sobre la tenencia responsable. Ante esta situación, especialistas como el médico veterinario Juan Pablo Luzuriaga explicaron que la conducta de estos animales depende en un 85% o 90% del ambiente y la educación brindada por los tutores, mientras que solo entre el 10% y el 15% responde a un comportamiento innato o genético. Según el profesional, los primeros cuatro meses de vida son críticos para la socialización, periodo en el cual el animal define su lugar dentro de la jerarquía social y aprende a interactuar sin agresividad con su entorno.
A nivel nacional, la falta de una legislación unificada sobre el registro de canes de gran porte ha llevado a diversas jurisdicciones a proponer sistemas de identificación obligatoria. En este sentido, se analiza la implementación de microchips de trazabilidad, una herramienta que ya es obligatoria en varios países de Europa y Latinoamérica. Este sistema permitiría vincular de forma inequívoca al animal con su dueño, facilitando la asignación de responsabilidades legales y civiles ante incidentes o casos de abandono. Fuentes del sector veterinario señalan que la ausencia de un registro formal dificulta el control sanitario y la aplicación de multas efectivas, lo que contribuye a que muchos animales circulen por la vía pública sin la supervisión de sus responsables, incrementando el riesgo de siniestros como el ocurrido en Esquina.
Impacto
El impacto de este ataque trasciende lo estrictamente médico y reaviva la urgencia de políticas públicas de control animal en la provincia de Corrientes. La gravedad de las lesiones en la menor de cinco años pone de manifiesto la vulnerabilidad de la población infantil ante la falta de medidas de seguridad básicas, como el uso de bozal y correa en espacios comunes. Desde el ámbito judicial, se evalúa la responsabilidad de los tutores del animal bajo la figura de lesiones culposas, lo que podría derivar en sanciones económicas y penales. Además, el caso ha movilizado a organizaciones vecinales que exigen una mayor presencia de zoonosis para controlar la población de perros en situación de calle o con dueños negligentes, argumentando que estos animales representan un riesgo sanitario y de seguridad ciudadana permanente.
Por otro lado, la comunidad médica advierte sobre las secuelas psicológicas y físicas a largo plazo que enfrentan las víctimas de este tipo de ataques. La necesidad de cirugías reconstructivas múltiples y tratamientos de rehabilitación estética implica un alto costo para el sistema de salud pública y una carga emocional significativa para las familias afectadas. Operadores del sector salud indicaron que la prevención mediante la educación ciudadana es la única vía para reducir la tasa de ingresos hospitalarios por mordeduras. La implementación de límites claros desde la etapa de cachorro, la socialización temprana y el compromiso total del tutor ante los actos de su mascota son señalados como los pilares fundamentales para garantizar una convivencia segura en los centros urbanos.
La evolución de la niña en el Hospital Pediátrico será determinante para definir los próximos pasos legales contra los propietarios del can. Mientras tanto, el Concejo Deliberante local analiza la creación de un registro municipal de perros de razas de riesgo, similar al que ya funciona en otras capitales provinciales, con el objetivo de exigir seguros de responsabilidad civil y controles veterinarios periódicos. La tensión entre los defensores de los animales y quienes exigen regulaciones más estrictas se mantiene latente, a la espera de una normativa que logre equilibrar la tenencia de mascotas con la seguridad de los ciudadanos en la vía pública.