SALUD

Un análisis de orina detecta el autismo con un 90% de eficacia

Investigadores de la Universidad Estatal de Arizona desarrollaron un test que identifica biomarcadores microbianos en la orina para diagnosticar el trastorno del espectro autista de forma temprana.

Redacción El Capitán 4 de junio de 2026 5 min de lectura
Un análisis de orina detecta el autismo con un 90% de eficacia
Foto: Infobae

Científicos de la Universidad Estatal de Arizona desarrollaron un análisis de orina capaz de identificar el autismo en niños de entre 2 y 11 años mediante la detección de perfiles microbianos intestinales específicos, según un estudio publicado en Molecular Psychiatry.

El impacto de este hallazgo radica en la precisión técnica y la velocidad del diagnóstico. De acuerdo con los datos suministrados por el equipo de investigación, la prueba logró identificar correctamente al 90% de los niños con autismo participantes del estudio, sin registrar falsos positivos en el grupo de control. Este avance permite abordar el trastorno del espectro autista (TEA) desde una perspectiva biológica y metabólica, alejándose de los métodos tradicionales que dependen exclusivamente de la observación conductual prolongada. Los especialistas indicaron que la detección de metabolitos específicos en la orina no solo confirma la presencia de la condición, sino que también ofrece una ventana de intervención mucho más temprana que los estándares clínicos actuales, permitiendo que las familias accedan a soportes terapéuticos en etapas críticas del desarrollo infantil.

La investigación, liderada por James Adams, profesor de ingeniería en el Centro Biodesign para la Salud a través de los Microbiomas, y la doctora Christina Flynn, se centró en la relación entre las bacterias intestinales y la producción de sustancias químicas que afectan el sistema nervioso central. El estudio analizó a 52 niños diagnosticados con autismo y a un grupo de control de 47 niños con desarrollo neurotípico. Los resultados fueron contundentes: los niños autistas presentaron niveles de metabolitos de origen microbiano entre 100 y 1.000 veces superiores a los observados en el grupo de control. Estos compuestos son versiones alteradas de neurotransmisores fundamentales como la serotonina y la dopamina, los cuales regulan funciones esenciales como el estado de ánimo, la memoria, la atención y la cognición social. Según explicaron desde el laboratorio de la ASU, la presencia de estos niveles elevados de metabolitos de triptófano, tirosina y fenilalanina explicaría gran parte de la sintomatología concurrente en el autismo, incluyendo la ansiedad y los desafíos en la comunicación.

Contexto

Históricamente, el diagnóstico del autismo ha sido un proceso complejo y, en muchos casos, tardío. Hasta la fecha, los profesionales de la salud dependen de herramientas de evaluación basadas en hitos del comportamiento, lo que suele generar listas de espera extensas y una incertidumbre que afecta la dinámica familiar. Según datos de organismos internacionales de salud, el diagnóstico promedio suele ocurrir después de los 4 años, a pesar de que los signos pueden ser visibles mucho antes. El estudio de la Universidad Estatal de Arizona se inserta en una línea de investigación creciente que vincula el eje intestino-cerebro con trastornos del neurodesarrollo. Antecedentes previos ya sugerían que la microbiota intestinal de las personas con TEA presentaba una composición distinta, pero este nuevo test de 17 metabolitos específicos transforma esa teoría en una herramienta diagnóstica concreta y escalable para el sistema sanitario.

La doctora Christina Flynn, quien formó parte esencial del desarrollo del estudio, destacó que la mayoría de los niños evaluados con autismo —entre el 80% y el 90%— mostraron niveles extremadamente altos de al menos uno de estos metabolitos. En contraste, los niños con desarrollo típico no presentaron ninguna elevación significativa en estos marcadores. Además de los aminoácidos mencionados, los investigadores detectaron compuestos vinculados a la actividad de levaduras y hongos en el tracto digestivo, lo que refuerza la hipótesis de que el entorno microbiano juega un papel determinante en la expresión biológica del autismo. Esta evidencia científica busca también mitigar el estigma social y la culpa que muchas veces recae sobre los padres, al demostrar que existen factores biológicos medibles y objetivos detrás de los comportamientos observados en sus hijos.

Impacto

La implementación de una prueba de orina de estas características representa un cambio de paradigma en la medicina pediátrica. Al convertir el diagnóstico en un procedimiento clínico estándar y objetivo, se reduce la subjetividad de las evaluaciones y se acelera el inicio de las terapias de apoyo. El impacto directo se observa en la calidad de vida de los pacientes: una intervención temprana puede mejorar significativamente el desarrollo del lenguaje y las habilidades sociales. Asimismo, el descubrimiento abre la puerta a nuevos tratamientos dirigidos a equilibrar la microbiota intestinal. Según indicaron fuentes académicas vinculadas al proyecto, terapias como el trasplante de microbiota fecal o ajustes nutricionales específicos podrían ser utilizados en el futuro para reducir los niveles de estos metabolitos tóxicos y, por consiguiente, aliviar síntomas como la irritabilidad o las dificultades de concentración.

Desde el punto de vista del sistema de salud, la posibilidad de contar con un biomarcador claro permite una asignación de recursos más eficiente. Los especialistas del Centro Biodesign subrayaron que, si bien los resultados son prometedores, es necesario realizar pruebas adicionales a mayor escala para validar la eficacia del test en poblaciones más diversas y en diferentes rangos etarios. La validación clínica final permitiría que este análisis de 17 metabolitos se integre en los controles pediátricos de rutina, detectando el riesgo de autismo incluso antes de que los síntomas conductuales sean plenamente evidentes para los padres o educadores. Esto no solo optimiza los tiempos de respuesta médica, sino que también proporciona una base científica sólida para el desarrollo de fármacos que interactúen con las vías de los neurotransmisores afectados.

El próximo paso para el equipo de la Universidad Estatal de Arizona será buscar la aprobación de los organismos regulatorios para iniciar ensayos clínicos multicéntricos. La tensión pendiente reside en la capacidad de los sistemas de salud para absorber esta tecnología y garantizar el acceso equitativo a las pruebas. Mientras tanto, la comunidad científica observa con atención cómo este avance podría redefinir no solo el diagnóstico, sino la comprensión misma del autismo como una condición con raíces biológicas profundas en el metabolismo humano. La posibilidad de reducir la brecha de incertidumbre para las familias es, según los autores, el logro más significativo de esta investigación que promete transformar la pediatría moderna.

Fuente: Infobae

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