El fiscal Raúl Garzón encabezó este miércoles nuevos allanamientos y pruebas acústicas en la vivienda de calle Juan del Campillo 878, en el barrio cordobés de Cofico, para reconstruir el femicidio de Agostina Vega y determinar la responsabilidad de Claudio Barrelier.
Los procedimientos técnicos realizados por peritos del Poder Judicial buscaron establecer fehacientemente si los gritos de auxilio de la víctima pudieron ser percibidos por las otras cinco personas que se encontraban en la propiedad al momento del hecho. Según indicaron fuentes judiciales con acceso al expediente, los especialistas midieron niveles de decibelios en diferentes sectores de la casa para verificar si el impacto sonoro de una voz elevada podía ser neutralizado por la arquitectura del lugar o por elementos externos. Esta medida resulta fundamental para la fiscalía, ya que permite distinguir entre un escenario de complicidad por parte de los convivientes o la hipótesis de un ataque ejecutado bajo condiciones de aislamiento acústico provocado intencionalmente por el agresor.
La investigación permitió identificar un patrón de conducta extremadamente rígido y controlador por parte de Claudio Barrelier dentro del domicilio. Testigos que residían en el lugar declararon ante la fiscalía que el imputado imponía reglas estrictas de circulación, obligando a los demás habitantes a enviarle mensajes de WhatsApp con frases como “¿Estás con gente?” o “¿Puedo pasar?” antes de transitar por las áreas comunes. Barrelier ocupaba de manera exclusiva una habitación acondicionada en lo que antiguamente funcionaba como un garaje, espacio que se convirtió en el centro de la escena del crimen. De acuerdo con los testimonios incorporados a la causa, el hombre pasaba largas horas encerrado jugando videojuegos y escuchando música a un volumen considerablemente alto, lo que refuerza la teoría de que el ruido ambiente pudo haber tapado cualquier pedido de ayuda de la adolescente.
Durante el operativo de este miércoles, los investigadores secuestraron un colchón y otros elementos textiles que serán sometidos a estudios de laboratorio para buscar rastros biológicos y evidencia de ADN. La fiscalía sostiene que Agostina Vega fue trasladada al lugar mediante engaños y posteriormente asesinada en la habitación privada de Barrelier. Los peritos edilicios confirmaron que el portón del antiguo garaje es el único punto de acceso y egreso de la vivienda, ya que no existen salidas hacia patios traseros ni conexiones con propiedades linderas. Esta característica arquitectónica facilitaba el control total que el imputado ejercía sobre quienes entraban y salían, obligándolos incluso a pasar en silencio y sin mirar hacia el interior de su cuarto cuando se les permitía el paso.
Contexto
El caso de Agostina Vega se suma a una serie de hechos de violencia extrema que han puesto el foco sobre la conducta previa de Claudio Barrelier. El fiscal Garzón decidió acumular al expediente principal una causa iniciada en el año 2025, donde el hombre ya estaba imputado por el delito de privación ilegítima de la libertad calificada. Este antecedente resulta clave para los investigadores, ya que demuestra un historial de comportamientos orientados al encierro y la restricción de la libertad de terceros, características que parecen haber alcanzado su punto máximo la noche del femicidio en barrio Cofico. La ratificación de Garzón al frente de la causa por parte de la Fiscalía General busca dar continuidad a una instrucción que ya cuenta con múltiples testimonios de convivientes que describen al acusado como una figura autoritaria que generaba temor en su entorno cercano.
La reconstrucción de los hechos indica que, al momento del crimen, en la vivienda se encontraban la pareja de Barrelier, la hija de ambos, una mujer que alquilaba una habitación, el marido de esta y un visitante ocasional. Una sexta persona que también residía allí no estaba presente en el inmueble. La mayoría de estos testigos coincidieron en que el imputado mantenía una zona “reservada” en la casa a la que nadie podía ingresar sin su consentimiento expreso. Esta dinámica de poder, sumada a la disposición física de la propiedad, permitió que el agresor mantuviera a la víctima en un estado de vulnerabilidad absoluta, lejos de la vista y, posiblemente, del oído de los demás ocupantes, quienes operaban bajo un régimen de obediencia que incluía no hablar al pasar frente a su puerta.
Impacto
El resultado de las pericias acústicas y el análisis de los dispositivos electrónicos secuestrados definirán la calificación legal definitiva que enfrentará Barrelier, la cual podría agravarse si se comprueba la existencia de una agresión sexual previa al asesinato. Para la comunidad de Córdoba y las organizaciones de derechos humanos, el caso representa una señal de alerta sobre la detección temprana de agresores con antecedentes de privación de la libertad. El impacto institucional se refleja en la decisión de la Fiscalía General de disponer la colaboración de unidades especializadas en violencia de género y delitos contra la integridad sexual, lo que garantiza un abordaje multidisciplinario para desentrañar si existió una red de encubrimiento o si el control psicológico de Barrelier fue suficiente para silenciar lo ocurrido aquella noche.
Desde el punto de vista procesal, el decreto de secreto de sumario por diez días indica que la fiscalía se encuentra en una etapa crítica de recolección de pruebas que podrían derivar en nuevas imputaciones o detenciones. La determinación de si el crimen fue “silencioso” —por asfixia, como sugieren los datos preliminares de la autopsia— o si hubo gritos que fueron ignorados por los convivientes, cambiará radicalmente la situación procesal de las cinco personas que estaban en la casa. El Ministerio Público Fiscal busca establecer si el miedo que los testigos manifestaron sentir hacia Barrelier constituye una justificación legal para su inacción o si existió una omisión deliberada de auxilio ante un hecho de violencia evidente.
En las próximas semanas, el equipo forense entregará los resultados finales de la autopsia y los peritajes químicos realizados sobre los elementos secuestrados en el último allanamiento. La tensión en el barrio Cofico permanece elevada mientras la justicia intenta determinar el móvil exacto del crimen y si el engaño utilizado para atraer a Agostina a la vivienda formaba parte de un modus operandi recurrente del imputado. El próximo paso procesal será la declaración indagatoria de Barrelier bajo la nueva acumulación de causas, lo que marcará el inicio de la etapa de elevación a juicio de uno de los casos más estremecedores de la crónica policial reciente.