SALUD

Celiaquía: un estudio asocia la enfermedad con mayor riesgo de muerte

Una investigación del Karolinska Institutet reveló que los pacientes celíacos presentan un 18% más de riesgo de mortalidad prematura y una mayor predisposición a sufrir eventos cardiovasculares y linfomas.

Redacción El Capitán 2 de junio de 2026 6 min de lectura
Celiaquía: un estudio asocia la enfermedad con mayor riesgo de muerte
Foto: Infobae

Un estudio liderado por el Karolinska Institutet determinó que las personas con enfermedad celíaca o dermatitis herpetiforme presentan un mayor riesgo de muerte prematura, eventos cardiovasculares y cánceres hematológicos, tras analizar datos de 200.000 adultos en Estados Unidos.

La investigación, publicada recientemente en la revista científica The Lancet Regional Health—Americas, arroja luz sobre las consecuencias sistémicas de este trastorno autoinmune que afecta al 1% de la población global. Según los datos procesados mediante la red sanitaria TriNetX entre los años 2005 y 2025, los pacientes con celiaquía mostraron un incremento del 18% en la mortalidad general en comparación con grupos de control sanos. En el caso de la dermatitis herpetiforme —una manifestación cutánea de la sensibilidad al gluten—, el riesgo de fallecimiento prematuro escaló al 25%. Los especialistas identificaron que, de los 204.056 adultos celíacos monitoreados, fallecieron 8.791 personas, una cifra significativamente superior a los 7.841 decesos registrados en el grupo de comparación, incluso tras ajustar variables como edad, sexo, hipertensión, diabetes y tabaquismo.

El informe detalla una correlación directa entre la celiaquía y las patologías del sistema circulatorio. Los investigadores detectaron que los celíacos tienen un 11% más de probabilidades de sufrir infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares (ACV) o insuficiencia cardíaca. Para quienes padecen dermatitis herpetiforme, este riesgo cardiovascular se eleva al 22%. Los datos segmentados indican que los hombres y los adultos mayores de 60 años son los subgrupos más vulnerables ante estas complicaciones. Fuentes del ámbito de la gastroenterología y la cardiología consultadas para este reporte coinciden en que la inflamación crónica provocada por la ingesta accidental de gluten podría ser el motor de este deterioro arterial, aunque el estudio reconoce que no se pudo medir con exactitud el nivel de adherencia estricta a la dieta libre de gluten en todos los participantes.

En el plano oncológico, los resultados son igualmente reveladores pero específicos. El estudio halló que el riesgo de desarrollar linfoma no Hodgkin es un 51% superior en pacientes celíacos, mientras que el riesgo global de cánceres hematológicos (aquellos que afectan la sangre y el sistema linfático) aumenta un 42%. Curiosamente, la investigación no encontró un aumento en los tumores sólidos; de hecho, se observó una menor incidencia relativa de cáncer de mama y de pulmón entre los pacientes con este diagnóstico. En el caso de la dermatitis herpetiforme, el riesgo de linfoma no Hodgkin resultó ser 2,6 veces superior al de los sujetos de control. Estos hallazgos sugieren que la respuesta inmunológica desmedida característica de la enfermedad no se limita al intestino delgado, sino que altera la vigilancia inmunitaria en todo el organismo.

Contexto

La enfermedad celíaca es una afección crónica donde el sistema inmunitario reacciona de forma anormal al gluten, una proteína presente en el trigo, la cebada y el centeno. Históricamente, el tratamiento y el diagnóstico se centraron casi exclusivamente en los síntomas digestivos, como la malabsorción de nutrientes, el dolor abdominal y la diarrea crónica. Sin embargo, en las últimas dos décadas, la comunidad médica comenzó a observar que la celiaquía es una enfermedad sistémica. La dermatitis herpetiforme, por su parte, se presenta como una erupción cutánea con ampollas pruriginosas en codos y rodillas, compartiendo la misma base genética e inmunológica que la celiaquía. Hasta la publicación de este trabajo en The Lancet, la mayoría de los estudios de seguimiento a largo plazo se habían realizado en poblaciones europeas, dejando un vacío de información sobre el comportamiento de la enfermedad en el continente americano, donde los hábitos alimenticios y el sistema de salud difieren notablemente.

El uso de la base de datos TriNetX permitió a los investigadores del Karolinska Institutet realizar uno de los seguimientos más extensos de la historia médica reciente. Con una edad promedio de 42,7 años para los celíacos y 53,1 años para los pacientes con dermatitis, el estudio cubrió un espectro etario amplio durante un periodo de cinco años de seguimiento efectivo. Este volumen de datos permite superar las contradicciones de investigaciones previas más pequeñas que no lograban establecer un vínculo estadísticamente sólido entre la celiaquía y las afecciones del corazón. La relevancia de este antecedente radica en que transforma la percepción de la enfermedad: ya no se trata solo de una intolerancia alimentaria, sino de un factor de riesgo clínico que requiere un monitoreo integral de la salud del paciente a lo largo de toda su vida.

Impacto

Este descubrimiento tiene un impacto directo en los protocolos de seguimiento clínico para los millones de personas que conviven con esta condición. Según analistas del sector salud y especialistas en medicina preventiva, los resultados obligan a los médicos de cabecera y gastroenterólogos a ir más allá de la simple recomendación de una dieta sin TACC (Trigo, Avena, Cebada y Centeno). La necesidad de implementar controles cardiológicos regulares y chequeos hematológicos preventivos se vuelve prioritaria para mitigar el exceso de mortalidad detectado. Si bien los autores del estudio aclaran que el riesgo individual absoluto sigue siendo moderado, la alta prevalencia de la enfermedad —que afecta a uno de cada cien argentinos, por ejemplo— convierte a este hallazgo en un problema de salud pública que podría derivar en nuevas guías de práctica clínica a nivel internacional.

Para el sistema sanitario, esto implica una reasignación de recursos hacia la detección temprana. Un diagnóstico tardío de celiaquía no solo conlleva años de malestar digestivo, sino que ahora se confirma que aumenta la exposición a eventos fatales. La industria alimentaria y los organismos de control también se ven interpelados, ya que la adherencia total a la dieta es la única herramienta conocida para reducir la inflamación sistémica. Expertos del Ministerio de Salud sugieren que, ante estos datos, se debe reforzar la vigilancia sobre la contaminación cruzada y el etiquetado de productos, dado que incluso pequeñas trazas de gluten podrían mantener activo el proceso inflamatorio que desemboca en las complicaciones cardíacas y oncológicas descritas por el Karolinska Institutet.

El próximo paso para la comunidad científica será determinar si una dieta libre de gluten estricta y precoz es capaz de revertir totalmente estos riesgos excedentes o si la predisposición genética e inmunológica marca un camino irreversible. Se espera que en los próximos meses surjan nuevos subestudios que analicen la relación entre el tiempo de diagnóstico y la severidad de las complicaciones cardiovasculares. Por ahora, la tensión pendiente reside en la capacidad de los sistemas de salud para integrar estas nuevas alertas en la rutina de atención de pacientes que, hasta ayer, solo se preocupaban por lo que ponían en su plato.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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