SALUD

Serrat advierte sobre la marginación de los mayores en la sociedad

El cantautor Joan Manuel Serrat cuestionó la invisibilización de la vejez y denunció que el sistema actual descarta a los adultos mayores por no cumplir con las lógicas de consumo y rendimiento inmediato.

Redacción El Capitán 1 de junio de 2026 5 min de lectura
Serrat advierte sobre la marginación de los mayores en la sociedad
Foto: Infobae

El cantautor Joan Manuel Serrat difundió un mensaje sobre el lugar de las personas mayores en la sociedad actual, donde denunció que la marginación de este sector responde a una estructura que prioriza el beneficio económico sobre la dignidad humana.

El análisis del artista catalán, presentado en una pieza audiovisual de cuatro minutos que alcanzó una masiva repercusión en plataformas digitales, pone el foco en los denominados “microedadismos”. Según fuentes del sector sociosanitario, estas conductas cotidianas, como la frase condescendiente “está usted muy bien para su edad”, funcionan como mecanismos de segregación que asocian la vejez exclusivamente con la enfermedad o la decrepitud. Serrat planteó una rebelión contra el estereotipo que vincula el paso del tiempo con la falta de talento o la incapacidad, defendiendo que la conservación de las ilusiones y la vigencia intelectual no dependen de las ayudas técnicas como gafas, fármacos o audífonos, sino de la integración social efectiva.

Para el músico, la incomodidad que generan los adultos mayores en la modernidad tiene una raíz estrictamente económica. De acuerdo con analistas de consumo, los sectores de edad avanzada suelen tener ritmos de gasto que no alimentan la voracidad del mercado actual, lo que deriva en una exclusión sistemática. Serrat calificó como un acto “criminal e imbécil” el hecho de prescindir de la experiencia de los mayores, argumentando que la invisibilidad es una forma de destrucción de la memoria colectiva. En este sentido, la soledad y el abandono no deben ser interpretados como consecuencias naturales de la biología, sino como síntomas de una sociedad empobrecida que ha perdido la capacidad de mirar a sus integrantes más allá de su capacidad productiva.

Contexto

El fenómeno de la “nueva longevidad” se produce en un momento donde la pirámide poblacional global muestra un estiramiento inédito de la vida humana. Según datos de organismos internacionales de salud, la esperanza de vida ha crecido sostenidamente en las últimas décadas, pero las estructuras institucionales no han evolucionado al mismo ritmo. Serrat enfatizó que no es la sociedad la que envejece de forma abstracta, sino las personas de manera individual, y que el error radica en tratar el envejecimiento poblacional como un problema logístico o una carga fiscal en lugar de un logro civilizatorio. Este debate se inserta en una tendencia global donde la denominada “economía plateada” intenta revalorizar el rol de los mayores de 60 años, aunque todavía bajo lógicas de mercado que el cantautor critica por su superficialidad.

Históricamente, la vejez ocupaba un lugar de transmisión de conocimiento y autoridad en las comunidades. Sin embargo, la aceleración tecnológica y la obsesión por la novedad han desplazado ese rol hacia la periferia. El discurso de Serrat recupera conceptos de pensadores contemporáneos, como el filósofo español Diego Gracia Guillén, quien distingue entre la productividad laboral y la “vigencia”. La vigencia es la capacidad de seguir aportando a la comunidad desde la identidad y la experiencia, un valor que, según el músico, está siendo sofocado por el silencio y el descarte estadístico. Esta situación se agrava en contextos de crisis económica, donde los sistemas de seguridad social suelen ser el primer punto de ajuste, profundizando la vulnerabilidad del sector.

Impacto

La advertencia de Serrat impacta directamente en la agenda de los derechos humanos y la ética comunitaria. Al señalar que “borrar el pasado es una forma de dominar el presente”, el artista advierte sobre el riesgo de amputar la biografía de las naciones. Expertos en sociología advierten que una sociedad que no integra a sus mayores pierde el acceso a una biblioteca viva de soluciones y resiliencia. El impacto de esta marginación no es solo moral; tiene consecuencias concretas en la salud mental de millones de personas que sufren el aislamiento social, lo que a su vez incrementa los costos en los sistemas públicos de salud por patologías derivadas de la depresión y el sedentarismo forzado por la falta de espacios de participación.

Asimismo, el mensaje interpela a las generaciones más jóvenes sobre su propio futuro. La nueva longevidad no es un privilegio de una élite, sino un territorio que la mayoría de la población habitará. La propuesta de Serrat de “amigarse con el mayor que todos llevamos dentro” busca romper la barrera del individualismo que organiza la vida moderna. Desde el punto de vista de las políticas públicas, esto implica una transición urgente: pasar de una lógica de asistencia pasiva a una de integración activa, donde el valor de una persona no esté determinado por su rentabilidad financiera, sino por su presencia y su aporte histórico a la cohesión del tejido social.

El próximo paso en este debate se trasladará a los foros internacionales de gerontología y a las mesas de diseño de políticas urbanas, donde se discute cómo adaptar las ciudades para una población que vive más años. La tensión pendiente reside en si los Estados y el sector privado podrán abandonar la visión del adulto mayor como una carga para empezar a verlo como un actor político y social pleno. Mientras tanto, la palabra de Serrat queda como un diagnóstico de época: un llamado a reconstruir la solidaridad intergeneracional antes de que la invisibilidad estadística termine por apagar definitivamente la memoria de las comunidades.

Fuente: Infobae

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