SALUD

Fármacos para adelgazar transforman el consumo masivo en EE.UU. y

El avance de los medicamentos GLP-1 para tratar la obesidad genera una caída en el volumen de ventas de alimentos en supermercados, mientras el sector farmacéutico absorbe el gasto de los consumidores.

Redacción El Capitán 31 de mayo de 2026 6 min de lectura
Fármacos para adelgazar transforman el consumo masivo en EE.UU. y
Foto: La Nación

El uso masivo de medicamentos GLP-1 para el tratamiento de la obesidad y la diabetes está provocando una retracción en el volumen de compras de alimentos en las principales cadenas de supermercados de Estados Unidos y Canadá.

La industria agroalimentaria enfrenta un desafío estructural sin precedentes ante el cambio en los hábitos de consumo derivados de fármacos como la semaglutida. Según datos relevados por operadores del mercado minorista y analistas del sector salud, la adopción de estos tratamientos no solo reduce el apetito de los pacientes, sino que altera directamente la composición del ticket de compra. En Estados Unidos, el impacto ya es visible en los balances de gigantes como Walmart, donde se detectó una disminución consistente en la cantidad de unidades y en el aporte calórico total de los productos adquiridos por clientes bajo tratamiento. Esta tendencia se ve reforzada por cifras de la Kaiser Family Foundation (KFF), que indican que el 12,5% de la población estadounidense ya ha utilizado estos fármacos en algún momento, una cifra que promete expandirse con la flexibilización de las coberturas de salud estatales.

En Canadá, el panorama presenta una gravedad similar para el comercio tradicional. El doctor Sylvain Charlebois, especialista del Laboratorio de Análisis Agroalimentario de la Universidad de Dalhousie, advirtió que la industria agroalimentaria canadiense enfrenta una pérdida económica estimada entre los 2.300 y 3.400 millones de dólares anuales. Este desplazamiento del capital ocurre porque el dinero que antes se destinaba a las góndolas de comestibles ahora se deriva al sector farmacéutico para costear tratamientos de alta demanda. Las proyecciones para el cierre de este año sugieren que más de dos millones de canadienses utilizarán estos fármacos, alcanzando una penetración del 8% en la población adulta, casi el doble de lo previsto inicialmente por los organismos de salud a finales del año pasado.

Por su parte, John Furner, director ejecutivo de Walmart en EE.UU., confirmó que el análisis de datos internos de la compañía permite identificar con precisión a los usuarios de GLP-1 a través de sus patrones de compra. Aunque estos clientes adquieren menos alimentos y de menor densidad calórica, el director financiero de la firma, John David Rainey, aportó un dato paradójico: estos consumidores tienden a gastar más dinero en términos totales dentro de la tienda. Este fenómeno se explica por el alto costo de las recetas y la compra de otros artículos complementarios, lo que compensa la caída en el rubro alimenticio. Entre 2020 y 2022, las prescripciones de estos medicamentos en territorio estadounidense crecieron un 300%, consolidando una tendencia que las consultoras de mercado ya califican como un cambio de paradigma en el consumo masivo.

Contexto

El auge de los medicamentos GLP-1, que incluyen nombres comerciales como Wegovy y Zepbound, se produce en un momento de crisis de salud pública por los niveles de obesidad en Norteamérica. Históricamente, el acceso a estos tratamientos estaba limitado por sus elevados costos, que pueden superar los mil dólares mensuales, y la reticencia de las aseguradoras privadas a cubrir fármacos destinados a la pérdida de peso. Sin embargo, el escenario político y regulatorio está cambiando. A partir del 1° de julio, el sistema federal Medicare en Estados Unidos implementará el programa Bridge, una iniciativa que permitirá a los beneficiarios acceder a estos tratamientos con un copago de apenas 50 dólares mensuales. Este programa, que tendrá vigencia hasta diciembre de 2027, surge tras acuerdos de precios alcanzados entre el gobierno y los laboratorios Novo Nordisk y Eli Lilly.

Para calificar en este nuevo esquema de beneficios, los ciudadanos deben estar inscriptos en el Plan D de Medicare y cumplir con criterios específicos de Índice de Masa Corporal (IMC). Esta medida busca democratizar el acceso a drogas como Wegovy, Zepbound y Foundayo, que han demostrado una eficacia superior a cualquier tratamiento previo. El respaldo gubernamental actúa como un catalizador para una industria que ya venía en ascenso, transformando lo que antes era un mercado de nicho para pacientes diabéticos en una solución masiva para el control de peso. Este cambio de política pública es el que genera mayor preocupación en las juntas directivas de las empresas de alimentos procesados y bebidas azucaradas, que ven cómo su base de clientes principales comienza a reducir drásticamente su ingesta calórica por prescripción médica.

Impacto

La consecuencia directa de esta transición farmacológica es una reconfiguración de la rentabilidad en el sector retail. Mientras las secciones de panadería, snacks y bebidas carbonatadas reportan una desaceleración en sus ventas, las áreas de farmacia dentro de los mismos supermercados están experimentando ingresos récord. Según estimaciones de Forbes, para el año 2035 cerca de 24 millones de personas en Estados Unidos podrían estar bajo estos tratamientos de forma permanente. Esto implica que una parte significativa de la población reducirá su consumo de calorías diarias de forma sostenida, obligando a las empresas de consumo masivo a reformular sus carteras de productos hacia opciones más saludables o porciones más pequeñas para intentar retener el margen de ganancia.

El impacto también se extiende a la cadena de suministro agroindustrial. Si la demanda de alimentos cae en miles de millones de dólares, como ya sucede en Canadá, los productores primarios y los procesadores de alimentos deberán ajustar sus niveles de producción. Analistas de Wall Street sugieren que las empresas de alimentos ultraprocesados son las más vulnerables ante este cambio de hábito, ya que el mecanismo de acción de los GLP-1 reduce específicamente el deseo por alimentos con alto contenido de grasas y azúcares. La industria se encuentra en una encrucijada: el éxito de la salud pública en el combate contra la obesidad se traduce, en términos estrictamente financieros, en una amenaza para el crecimiento del sector de alimentos y bebidas, que durante décadas basó su modelo de negocios en el aumento del consumo per cápita.

Hacia adelante, la atención del mercado estará puesta en los resultados trimestrales de las grandes cadenas minoristas y en la velocidad con la que el programa Medicare Bridge logre incorporar nuevos beneficiarios. La tensión entre el ahorro en costos de salud a largo plazo por la reducción de enfermedades asociadas a la obesidad y la caída inmediata en el consumo minorista marcará la agenda económica de los próximos tres años. Se espera que otras aseguradoras privadas sigan el camino del gobierno federal, lo que podría acelerar aún más el abandono de los hábitos de compra tradicionales en favor de un modelo de consumo más austero y centrado en el bienestar farmacológico.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

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