La artista Adabel Guerrero confirmó públicamente su romance con el empresario Rodrigo Alenaz, director de una competencia de karting, tras finalizar una relación sentimental de diecisiete años con Martín Lamela, según declaraciones brindadas en el ciclo televisivo Los Profesionales.
El anuncio pone fin a semanas de especulaciones en el ámbito del espectáculo y clarifica la situación civil de la bailarina, quien desmintió de forma tajante las versiones sobre supuestas infidelidades o vínculos paralelos durante el último tramo de su convivencia con Lamela. Guerrero explicó que la conexión con Alenaz surgió de manera reciente y espontánea a través de un círculo de amistades compartidas, específicamente mediante la intervención de su colega Valeria Archimó. Según fuentes cercanas a la producción de la obra Sex, donde Guerrero se desempeña actualmente, el vínculo se habría consolidado en los últimos dos meses mediante encuentros grupales y cenas posteriores a las funciones en el Gorriti Center, descartando que el empresario haya asistido con la frecuencia desmedida que sugirieron inicialmente algunos cronistas de la prensa rosa.
Durante su intervención en la pantalla de El Nueve, la protagonista detalló que el proceso de separación de Martín Lamela se desarrolló en términos de mutuo entendimiento, aunque reconoció que la presión mediática generó tensiones innecesarias. Guerrero fue incisiva al señalar que ciertos rumores la vinculaban erróneamente con vecinos de su actual barrio privado, una confusión que atribuyó a la similitud fonética entre las palabras “country” y “karting”, actividad principal a la que se dedica Alenaz. La artista manifestó su preocupación por el impacto que estas versiones infundadas podrían tener sobre su hija Lola, quien actualmente cursa sus estudios primarios, y subrayó que su ex pareja estaba al tanto de la falsedad de dichas acusaciones, dado que ambos mantienen una comunicación fluida por el bienestar de la menor.
Contexto
La ruptura entre Adabel Guerrero y Martín Lamela marca el cierre de un ciclo de casi dos décadas, una de las uniones más estables del ambiente artístico local. La pareja, que inició su vínculo hace diecisiete años, atravesó diversas etapas de alta exposición pública, consolidando una familia con el nacimiento de su hija Lola. Sin embargo, el desgaste natural de la relación y los cambios en los proyectos personales de ambos derivaron en una separación que, hasta este blanqueo mediático, se había mantenido en un plano de relativa reserva. Fuentes del entorno familiar indicaron que la convivencia en la casa que aún comparten se mantiene bajo un esquema de respeto mutuo, mientras se terminan de definir los detalles logísticos de la nueva etapa que encara la bailarina.
Por otro lado, la figura de Rodrigo Alenaz emerge como un actor nuevo en el radar de los medios de comunicación. Como director de competencias de karting, Alenaz pertenece a un ámbito alejado de las tablas teatrales, aunque su relación con figuras como Valeria Archimó facilitó el acercamiento al entorno de Guerrero. El periodista de espectáculos conocido como Pampito, integrante del ciclo Puro Show, sostuvo que los encuentros entre ambos fueron verificados en eventos deportivos y funciones teatrales, lo que precipitó la decisión de la artista de oficializar el vínculo para evitar que las versiones de terceros continuaran distorsionando la realidad de su presente afectivo y personal.
Impacto
La confirmación de este romance tiene implicancias directas en la organización familiar y residencial de la artista. Guerrero anunció que tiene previsto abandonar la vivienda que comparte con Lamela para mudarse definitivamente a la Ciudad de Buenos Aires. Esta decisión no es inmediata, ya que está supeditada al calendario escolar de su hija Lola. Según detalló la propia bailarina, la mudanza se concretará una vez que la niña finalice el tercer grado, un hito educativo previsto para el año 2027. Este plazo extendido responde a la necesidad de garantizar la estabilidad emocional y académica de la menor, evitando cambios bruscos de entorno en medio de la transición de sus progenitores.
Desde el punto de vista profesional y emocional, Guerrero describió este nuevo vínculo como un factor de revitalización personal. Tras manifestar que se sentía en una etapa de apatía sentimental, la relación con Alenaz representó un cambio de paradigma en su bienestar general. Según allegados a la bailarina, este nuevo estado de ánimo ha influido positivamente en su desempeño en la obra dirigida por José María Muscari, donde la exposición física y emocional es constante. La resolución de blanquear la relación también busca proteger la imagen pública de Alenaz, quien se vio envuelto en polémicas mediáticas ajenas a su actividad profesional debido a las imprecisiones en la información difundida por diversos paneles de televisión.
El cierre de esta etapa de incertidumbre permite a los involucrados proyectar un esquema de familia ensamblada o de coparentalidad responsable. Martín Lamela, en declaraciones indirectas, enfatizó que la prioridad absoluta es el bienestar de Lola, asegurando que el vínculo familiar trascenderá la separación de la pareja. Por su parte, Guerrero se enfocará en su carrera teatral en la Ciudad de Buenos Aires mientras aguarda el cumplimiento de los plazos escolares para efectivizar su cambio de domicilio. La tensión pendiente radica ahora en cómo evolucionará la relación con Alenaz bajo el constante escrutinio de la prensa, una vez que el factor sorpresa ha sido eliminado de la ecuación mediática.