CULTURA

La Biblioteca del Congreso de EE.UU. incorpora a Taylor Swift y José Feliciano a su registro histórico

La institución sumó 25 grabaciones al Registro Nacional de Grabaciones, alcanzando los 700 títulos preservados bajo criterios de significación cultural, histórica y estética para la memoria sonora estadounidense.

Redacción El Capitán 25 de mayo de 2026 6 min de lectura
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Foto: Infobae

La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos incorporó 25 nuevas grabaciones a su Registro Nacional de Grabaciones, incluyendo el álbum 1989 de Taylor Swift y el villancico Feliz Navidad de José Feliciano, elevando la colección a 700 títulos preservados.

La selección de la clase 2026 abarca siete décadas de transformaciones culturales, con obras producidas entre 1944 y 2014. Según informaron fuentes de la institución en Washington D.C., este reconocimiento representa el máximo honor que una obra sonora puede recibir en territorio estadounidense. Entre las incorporaciones más destacadas se encuentran Single Ladies (Put a Ring on It) de Beyoncé, el álbum debut de Weezer y la banda sonora del videojuego Doom. El proceso, regido por la Ley Nacional de Preservación de Grabaciones de 2000, exige que las piezas tengan al menos diez años de antigüedad para garantizar una perspectiva histórica adecuada. En esta edición, el público envió más de 3.000 nominaciones a través del portal oficial de la biblioteca, las cuales fueron evaluadas por la Junta Nacional de Preservación de Grabaciones (NRPB), un cuerpo consultivo integrado por académicos, archivistas y representantes de la industria musical.

La inclusión de 1989 de Taylor Swift, lanzado originalmente en 2014, cumple con el requisito mínimo de una década de vigencia. Los curadores de la biblioteca destacaron que este trabajo simbolizó la transición definitiva de la artista del género country al pop global, consolidando su influencia en la economía de la propiedad intelectual. Por otro lado, la inducción de Feliz Navidad (1970) de José Feliciano resalta el valor de la biculturalidad en Estados Unidos. El artista puertorriqueño manifestó sentirse “bendecido” por el impacto duradero de su obra. Otros ingresos relevantes incluyen Mambo No. 5 de Pérez Prado, Beauty and the Beat de The Go-Go’s —el primer álbum de una banda femenina en liderar las listas— y Modern Sounds in Country and Western Music de Ray Charles. La diversidad de la lista se completa con la narración radiofónica de la pelea Ali vs. Frazier de 1971 y el R&B temprano de Ruth Brown con Teardrops from My Eyes.

Contexto

Fundada en 1800, la Biblioteca del Congreso es la institución cultural federal más antigua del país y custodia un capital que supera los 173 millones de documentos en 470 idiomas. Su acervo incluye piezas invaluables como el borrador original de la Declaración de Independencia y una copia de la Biblia de Gutenberg. Sin embargo, la preservación sistemática del sonido es un fenómeno más reciente. La Ley Nacional de Preservación de Grabaciones de 2000 estableció el marco legal necesario para combatir la degradación física de los soportes analógicos y digitales. Desde 2003, la institución selecciona anualmente un grupo de grabaciones para asegurar su supervivencia física. La infraestructura de conservación es de vanguardia: la mayoría de los materiales se almacenan en el Centro Nacional de Conservación Audiovisual (NAVCC) en Culpeper, Virginia. Este complejo de 38.553 metros cuadrados, construido en un antiguo búnker de la Guerra Fría, cuenta con bóvedas de precisión climática que mantienen una temperatura constante de 10°C y un 30% de humedad relativa para evitar la oxidación y el deterioro de los polímeros.

La representatividad dentro del registro ha sido objeto de intensos debates políticos en los últimos años. En noviembre de 2022, el Caucus Hispano del Congreso (CHC), liderado por el representante Joaquin Castro, denunció que las obras de músicos latinos representaban apenas el 3,8% del total de la colección. Ante esta disparidad, el caucus presentó una lista de 33 nominaciones estratégicas para equilibrar la balanza cultural. Esta presión política directa resultó en la inclusión de hitos como Gasolina de Daddy Yankee en 2023 y El Rey de Vicente Fernández en 2025. La llegada de Feliciano y Pérez Prado en 2026 refuerza esta tendencia de apertura hacia la herencia hispana en el canon oficial de los Estados Unidos, respondiendo a una demanda de mayor visibilidad para una comunidad que ha moldeado la identidad sonora del país durante décadas.

Impacto

La importancia de ingresar al Registro Nacional de Grabaciones trasciende el reconocimiento artístico; implica la activación de protocolos de preservación de alta exigencia técnica. Según técnicos del Campus Packard, muchas grabaciones llegan en estados críticos de degradación, requiriendo procesos como la limpieza ultrasónica o el “horneado” en hornos de convección para tratar el síndrome de pérdida de aglutinante en cintas magnéticas. Hasta finales de 2018, la biblioteca ya había generado más de 84.000 archivos de preservación de alta calidad. No obstante, existe una tensión legal persistente: la inducción no otorga a la biblioteca los derechos de autor. Esto significa que, aunque la obra esté físicamente protegida en las bóvedas de Virginia, el acceso público sigue restringido por las leyes de copyright. La mayoría de los 700 títulos solo pueden ser consultados de manera presencial en las instalaciones de Washington D.C., lo que limita el alcance educativo del proyecto para el ciudadano común que no puede trasladarse a la capital.

La expansión del registro hacia nuevos formatos, como la música de videojuegos, marca un cambio generacional en la definición de patrimonio cultural. La banda sonora de Doom es apenas la tercera obra de este tipo en ser seleccionada, siguiendo los pasos de Super Mario Bros. y Minecraft. Analistas del sector cultural indican que esta apertura valida las experiencias digitales de millones de personas como parte integral de la historia nacional. Al mismo tiempo, el registro enfrenta críticas por la ausencia de figuras disruptivas del hip-hop como Eminem o Kanye West. Especialistas en archivología sugieren que el criterio de “significación estética” a menudo colisiona con la aceptabilidad pública de las letras o la conducta de los artistas, generando vacíos en la representación de géneros que han definido la música contemporánea. La colección sonora total de la biblioteca supera los cuatro millones de documentos, lo que convierte al registro en una selección de élite que representa apenas el 0,02% del acervo total bajo custodia federal.

Hacia el futuro, el desafío de la Biblioteca del Congreso radica en la democratización del acceso a estos archivos. Si bien la Ley de Modernización de la Música ha permitido que grabaciones anteriores a 1923 entren al dominio público, el grueso de la memoria sonora del siglo XX y XXI permanece bajo candado legal. Se espera que en las próximas sesiones legislativas se debatan nuevas excepciones para el uso académico y de investigación a distancia, mientras la institución continúa su carrera contra el tiempo para digitalizar soportes obsoletos antes de que su deterioro sea irreversible. La próxima convocatoria para nominaciones públicas se abrirá a finales de año, manteniendo la expectativa sobre qué nuevos sonidos lograrán el estatus de tesoro nacional.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

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