SOCIEDAD

Siete macacos permanecen encerrados en un subsuelo de Saavedra a la espera de un traslado judicial

Los ejemplares habitan jaulas reducidas en el antiguo bioterio del CEMIC tras el cese de experimentos en 2021. Organizaciones proteccionistas denuncian maltrato animal y exigen la intervención urgente de la fiscalía especializada AUFEMA.

Redacción El Capitán 25 de mayo de 2026 6 min de lectura
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Foto: Infobae

Siete macacos asiáticos permanecen confinados en jaulas individuales dentro de un tercer subsuelo en el barrio porteño de Saavedra, a la espera de una resolución judicial que autorice su traslado definitivo hacia un santuario especializado.

La situación de estos primates, pertenecientes al último bioterio de experimentación que funcionó en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, generó una denuncia penal por presunta violación a la Ley 14.346 de maltrato animal. Según informaron fuentes de la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA), los animales se encuentran en instalaciones del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (CEMIC), organismo que trabajó en conjunto con el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) hasta el cese de las actividades de investigación con primates en el año 2021. Los ejemplares habitan estructuras metálicas de aproximadamente 60 por 70 por 90 centímetros, dimensiones que, de acuerdo con los peritajes de las organizaciones querellantes, impiden que los macacos puedan erguirse o realizar movimientos naturales propios de su especie. La falta de contacto con la luz solar y el aislamiento social —al ser animales gregarios que viven en soledad— constituyen el eje central del reclamo de los activistas.

Victoria González Silvano, abogada de la querella por el Proyecto Gran Simio España y delegada de la asociación en Argentina, detalló que el estado de los animales es crítico desde el punto de vista psicológico y físico. “Están en un tercer subsuelo sin luz del sol. Si bien el lugar está limpio porque es un bioterio, el sufrimiento que están pasando es terrible”, sostuvo la letrada. Silvano explicó que un macaco cangrejero, al pararse, toca el techo de la jaula y no tiene espacio para girar. La querella solicitó formalmente que se investigue al directorio del CEMIC por someter a los animales a sufrimientos innecesarios, comparando las condiciones de encierro con centros de detención históricos por la precariedad del espacio y la privación de estímulos básicos. La demora en el traslado se atribuye a una falta de definición por parte de la fiscalía interviniente y a la caída de un plan original que preveía el envío de los ejemplares a Israel, destino que quedó descartado o postergado debido al conflicto bélico en esa región.

Contexto

El bioterio del CEMIC en Saavedra fue durante décadas el principal centro de experimentación con primates en territorio porteño. En su momento de mayor actividad, el lugar llegó a albergar a más de 74 individuos, incluyendo una numerosa colonia de monos caí y el grupo actual de macacos asiáticos. En 2021, por decisiones institucionales vinculadas a cambios en los protocolos de investigación y presiones de organismos internacionales, el centro decidió poner fin a las pruebas con animales. Sin embargo, el cierre de la actividad científica no garantizó la liberación inmediata de los ejemplares. En enero de 2025, tras una compleja gestión de la operadora de fauna Natasia Winter y el financiamiento de organizaciones de los Países Bajos, se logró el traslado de 41 monos caí hacia el Hidden Forest Sanctuary en Sudáfrica. No obstante, el proceso administrativo y logístico fue tan extenso que al menos quince primates murieron en las instalaciones de Saavedra antes de poder ser trasladados, principalmente por causas asociadas a la senescencia y al deterioro físico provocado por el cautiverio prolongado.

La historia de estos bioterios en Argentina refleja una transición global hacia métodos de investigación que no requieran el uso de seres sintientes. Durante años, el CONICET y diversas instituciones médicas utilizaron estos espacios para el desarrollo de vacunas y estudios farmacológicos. Con el cese de actividades en 2021, los animales quedaron en un limbo jurídico: no son propiedad privada en el sentido estricto, pero tampoco tienen un estatus de libertad reconocido. La intervención del Proyecto Gran Simio a fines de 2023 aceleró los pedidos de informes, pero la burocracia judicial y la falta de cupos en santuarios nacionales han dilatado la solución para los últimos siete macacos que aún no han visto la luz del día en años. Las organizaciones insisten en que existen ofertas concretas para recibirlos en predios dentro de Argentina que cuentan con el clima y la infraestructura necesaria, pero la fiscalía AUFEMA aún no ha emitido la orden de salida definitiva.

Impacto

El caso de los macacos de Saavedra marca un precedente fundamental en la jurisprudencia argentina respecto a los derechos de los animales no humanos y la responsabilidad de las instituciones científicas tras el cierre de sus laboratorios. La resolución de este conflicto determinará si el Estado y las entidades privadas tienen la obligación de garantizar una “jubilación” digna a los animales utilizados en ciencia, evitando que el fin de un proyecto de investigación se convierta en una condena a muerte por abandono o encierro perpetuo. Para los especialistas en derecho animal, la inacción de la fiscalía especializada representa un retroceso en la protección de especies que, según el Código Civil y Comercial, ya no deberían ser tratadas meramente como objetos. El impacto directo se observa en la salud de los siete ejemplares restantes, cuyo deterioro cognitivo por la falta de interacción social es, según los veterinarios consultados por la querella, irreversible si no se actúa en el corto plazo.

Desde el punto de vista institucional, el CEMIC enfrenta una presión creciente que afecta su reputación académica y médica. La posibilidad de que sus directivos sean procesados bajo la Ley 14.346 establece una advertencia para otros centros de investigación en el país que aún poseen animales en condiciones similares. La sociedad civil, a través de redes sociales y peticiones formales, ha comenzado a exigir una transparencia total sobre el estado de los bioterios remanentes en Argentina. El desenlace de esta situación también impactará en los protocolos de la Dirección Nacional de Biodiversidad, que debe coordinar los permisos de exportación de fauna en caso de que se opte por un santuario extranjero, o habilitar de manera excepcional traslados internos a reservas que hoy operan al límite de su capacidad.

El próximo paso procesal depende de la resolución que tome la fiscalía AUFEMA sobre las ofertas de traslado a santuarios locales presentadas por la querella. Mientras tanto, los siete macacos continúan en el tercer subsuelo de Saavedra, bajo luz artificial y en jaulas que limitan su movimiento básico. La tensión entre los tiempos de la justicia y la supervivencia biológica de los animales es máxima, dado que la edad avanzada de los ejemplares reduce significativamente las probabilidades de un traslado exitoso si la decisión se posterga más allá del presente año. Se espera que en las próximas semanas se realice una nueva inspección ocular con peritos de la Defensoría del Pueblo para constatar si hubo agravamiento en las condiciones de salud de los primates.

Fuente: Infobae

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