SALUD

Harvard recomienda cuatro ejercicios clave para mejorar el equilibrio y reducir riesgos de caídas

Especialistas de la Universidad de Harvard y la Clínica Mayo presentaron una rutina de entrenamiento específica para fortalecer la estabilidad corporal y prevenir lesiones graves en adultos mayores.

Redacción El Capitán 22 de mayo de 2026 6 min de lectura
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Foto: Infobae

La Universidad de Harvard y la Clínica Mayo difundieron un programa de cuatro ejercicios diseñados para fortalecer el equilibrio y prevenir caídas, un factor crítico de riesgo que afecta al 30% de los adultos mayores de 65 años en Argentina.

El entrenamiento de la estabilidad corporal se consolidó como un indicador fundamental de longevidad y autonomía funcional. Según datos proporcionados por el Ministerio de Salud de la Nación, la incidencia de accidentes domésticos vinculados a la pérdida de equilibrio escala hasta el 50% en personas que superan los 80 años de edad. Ante este panorama, Kristina Dunlea, fisioterapeuta del Hospital Brigham and Women’s de Harvard, destacó que la acumulación de apenas un minuto diario de ejercicios específicos genera un impacto positivo medible en la capacidad neuromuscular. La propuesta académica se centra en movimientos que integran la fuerza del núcleo (core), la agilidad y la flexibilidad, permitiendo que el sistema propioceptivo —la conciencia espacial del cuerpo— se mantenga activo frente al deterioro natural que imponen los años.

La rutina recomendada por los expertos comienza con la flexión del tronco y presión abdominal en posición supina. Este ejercicio requiere que la persona se acueste boca arriba con los pies planos y las rodillas flexionadas, aplicando una presión ligera alrededor del ombligo para activar la musculatura profunda sin la interferencia de la gravedad. A este movimiento le sigue la contracción de caderas tipo puente, una técnica que, según investigaciones publicadas en la revista científica Plos One, fortalece la zona lumbar y los glúteos, pilares fundamentales de la bipedestación. Los especialistas del sector salud indican que la debilidad en estas áreas es la principal causa de la inestabilidad al caminar o al intentar levantarse de una silla, acciones cotidianas que se vuelven peligrosas sin el tono muscular adecuado.

El tercer pilar del entrenamiento es la flexión y deslizamiento del talón, una maniobra que mejora la coordinación entre las extremidades inferiores y el tronco. Consiste en deslizar el talón hacia adelante mientras se mantiene la otra pierna flexionada, apretando los dedos hacia la tibia para trabajar la respuesta neuromuscular. Finalmente, el ejercicio de equilibrio sobre una pierna se posiciona como el desafío más directo: mantener la postura durante 30 segundos. Para aquellos que ya poseen una base sólida, la Clínica Mayo sugiere aumentar la dificultad realizando esta práctica sobre superficies inestables, como una almohada, o incorporando peso adicional mediante mancuernas. Estas actividades no requieren equipamiento costoso y pueden integrarse en la rutina diaria, como durante el cepillado de dientes o la espera en la cocina, optimizando los tiempos muertos para la salud física.

Contexto

El deterioro del equilibrio no es un evento súbito, sino un proceso fisiológico multicausal que se acelera con el sedentarismo. Carmen Swain, directora del programa de ciencias de la salud y el ejercicio de la Universidad Estatal de Ohio, explicó que factores como la pérdida progresiva de masa muscular (sarcopenia), los cambios en la agudeza visual y la disminución de la sensibilidad en las plantas de los pies alteran la capacidad del cerebro para procesar la posición del cuerpo. Históricamente, las políticas de salud pública se centraron en la salud cardiovascular, pero en la última década, organismos internacionales y el Ministerio de Salud local han virado su atención hacia la prevención de caídas debido al alto costo que representan para los sistemas sanitarios las fracturas de cadera y las internaciones prolongadas derivadas de estos accidentes.

En el ámbito local, las estadísticas del Ministerio de Salud reflejan que las caídas son la principal causa de lesiones traumáticas en la tercera edad en Argentina. La pérdida de independencia funcional que sigue a una fractura grave suele derivar en cuadros de depresión y un deterioro cognitivo más acelerado. Por este motivo, la medicina geriátrica moderna ha comenzado a prescribir el entrenamiento de equilibrio con la misma rigurosidad que los fármacos para la hipertensión. La evidencia científica acumulada hasta abril de 2026 refuerza la idea de que la plasticidad neuromuscular se mantiene incluso en edades avanzadas, permitiendo que el entrenamiento constante recupere parte de la agilidad perdida por la falta de uso de los reflejos estabilizadores.

Impacto

La implementación de estas rutinas tiene un impacto directo en la reducción de la mortalidad indirecta asociada a las caídas. Cuando un adulto mayor mejora su estabilidad, recupera la confianza para realizar actividades fuera del hogar, lo que combate el aislamiento social y mejora su salud mental. Desde el punto de vista clínico, el fortalecimiento de la musculatura estabilizadora reduce la carga sobre las articulaciones, mitigando dolores crónicos en rodillas y columna. Operadores del sistema de salud privada en Argentina señalan que los programas de prevención basados en ejercicios de bajo impacto, como el taichí o las rutinas de Harvard, logran disminuir significativamente la frecuencia de consultas por traumatismos menores en las guardias médicas.

Además, la simplicidad de estos ejercicios democratiza el acceso a la salud preventiva. Al no depender de gimnasios o entrenadores personales constantes, el paciente asume un rol activo en su propio bienestar. Fuentes del sector de kinesiología aseguran que la clave del éxito reside en la progresión: comenzar con apoyo en una mesa o mostrador y avanzar hacia la autonomía total. Este enfoque preventivo no solo beneficia al individuo, sino que alivia la presión sobre las camas de cuidados intensivos y los servicios de rehabilitación, que suelen verse saturados por complicaciones derivadas de accidentes domésticos que podrían haberse evitado con una musculatura más resiliente y un sistema nervioso más alerta.

El próximo paso para la comunidad médica será la integración formal de estos protocolos en los chequeos anuales de personas mayores de 60 años. Se espera que, para el próximo semestre, diversas obras sociales comiencen a distribuir guías ilustradas basadas en estos estudios para fomentar la actividad física domiciliaria. La tensión pendiente reside en la capacidad de los profesionales de la salud para motivar la constancia en los pacientes, ya que los beneficios del equilibrio, aunque acumulativos, requieren una práctica sostenida en el tiempo para ser efectivos frente a situaciones de riesgo real en la vía pública.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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