La escritora y periodista Gigliola Zecchin, conocida popularmente como Canela, fue distinguida como Amiga de las Bibliotecas Populares 2026 por la Conabip durante la última jornada de la Feria del Libro en la Ciudad de Buenos Aires.
El reconocimiento fue entregado por Raúl Escandar, presidente de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip), en un acto que coincidió con la firma de ejemplares de “La niña que no vio los besos”, el libro de memorias de la autora editado por Edhasa. Canela, nacida en Italia en 1942 y llegada a la Argentina en 1951, ha desarrollado una extensa carrera como editora de literatura infantil y juvenil, además de su labor en medios de comunicación. Durante la ceremonia, la autora destacó el rol de los bibliotecarios como hacedores de una tarea multiplicadora en cada rincón del país, señalando que estos espacios funcionan como un faro y un refugio para los nuevos lectores en pequeñas comunidades. La distinción la sitúa en una lista de personalidades destacadas que han recibido el galardón en los últimos 21 años, entre los que se encuentran Roberto Fontanarrosa, Mercedes Sosa, Liliana Bodoc y Quino.
En su discurso de aceptación, la autora de obras recientes como “La botella que aprendió a leer”, “La batalla de las voces” y el poemario “Pasajeros de Babel”, enfatizó la importancia del vínculo entre el autor y el lector. Según indicaron fuentes de la organización, la elección de Canela responde a su compromiso histórico con la formación de audiencias y su capacidad para cultivar la imaginación a través de sus programas radiales y televisivos. La escritora instó a los presentes a acompañar a la infancia, territorio que definió como único, para lograr que las historias que habitan en los estantes de las bibliotecas salgan a la luz. Por su parte, Escandar reflexionó sobre la vigencia de estas instituciones tras 150 años de historia, subrayando que, más allá de los avances tecnológicos o la posible aparición de hologramas en el futuro, la esencia del acceso libre al conocimiento debe permanecer inalterable en la cultura nacional.
Contexto
La distinción Amiga de las Bibliotecas Populares se enmarca en una tradición de más de dos décadas que busca visibilizar a figuras de la cultura que promueven el acceso democrático al libro. La trayectoria de Canela es representativa de este espíritu: formada en Letras en la Universidad Nacional de Córdoba, su trabajo ha atravesado generaciones de argentinos desde la edición y la escritura. Este reconocimiento ocurre en un momento particular para el sector editorial, que enfrenta desafíos económicos significativos. La Conabip, organismo dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación, coordina el apoyo a más de mil bibliotecas en todo el territorio, instituciones que nacieron bajo el impulso de Domingo Faustino Sarmiento en 1870 y que hoy mantienen su autonomía comunitaria para la selección de sus catálogos y actividades culturales.
El evento también sirvió para realizar un balance del Programa Libro %, una política pública que permite a las bibliotecas populares adquirir material bibliográfico con un descuento del 50% directamente de las editoriales. En esta edición de la Feria del Libro, se acreditaron 914 bibliotecas de todo el país para participar de la iniciativa. Según datos oficiales de la Conabip, este programa representó una inversión de $2.300 millones de pesos, una cifra que los operadores del mercado editorial consideran vital para sostener el flujo de ventas en un contexto de retracción del consumo. La ausencia del secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, quien se encontraba en la Bienal de Venecia, no impidió que el acto se consolidara como uno de los hitos institucionales más relevantes del calendario literario anual.
Impacto
La inyección de $2.300 millones de pesos a través del Programa Libro % tiene un efecto directo en la cadena de valor del libro, beneficiando tanto a grandes sellos como a editoriales independientes que ven en las bibliotecas populares a sus principales compradores mayoristas durante la feria. Para las bibliotecas de localidades alejadas de los centros urbanos, esta es la única oportunidad anual de actualizar sus fondos bibliográficos con novedades que, de otro modo, serían inaccesibles por costos de logística y precio de venta al público. El impacto no es solo económico, sino social: la actualización de catálogos permite que niños y jóvenes de pueblos pequeños accedan a la misma oferta literaria que un habitante de la Capital Federal, reduciendo la brecha cultural y fomentando la equidad en el acceso a la información.
Desde el punto de vista institucional, el reconocimiento a Canela refuerza la identidad de las bibliotecas como espacios de resistencia cultural y construcción de ciudadanía. La mención de Escandar sobre la autonomía de cada comunidad para elegir qué leer resuena en un debate actual sobre la libertad de cátedra y la diversidad de contenidos en los espacios públicos. Al destacar la labor de los bibliotecarios como mediadores, se pone de relieve una profesión que a menudo opera de forma invisible pero que es fundamental para que el círculo virtuoso de la lectura, mencionado por la autora premiada, se complete efectivamente. La presencia de casi mil delegados de bibliotecas en Buenos Aires subraya la capilaridad de esta red federal que sostiene el tejido cultural del país.
Hacia adelante, el desafío de las bibliotecas populares reside en la adaptación a las nuevas demandas tecnológicas sin perder su función primordial de nido y refugio para el pensamiento crítico. La proyección para el próximo año legislativo y cultural incluye la discusión sobre el financiamiento de estos espacios y la continuidad de los subsidios para la compra de libros, en un escenario donde la autonomía financiera de las instituciones locales es puesta a prueba. El legado de figuras como Canela servirá de guía para las próximas campañas de promoción de la lectura, con el foco puesto en la infancia como el territorio prioritario para la intervención cultural intensa y sin complacencias que la autora reclamó en su discurso de cierre.