El Concejo Municipal de Rosario aprobó por unanimidad una resolución para solicitar al Poder Ejecutivo Nacional el traslado definitivo de la bandera de Macha, actualmente exhibida en el Museo Histórico Nacional, hacia la Galería de Honor de las Banderas en Santa Fe.
La iniciativa, impulsada por la presidenta del cuerpo legislativo, María Eugenia Schmuck (Unidos por Rosario), cuenta con el respaldo explícito del intendente Pablo Javkin. El pedido surge en un momento de reconfiguración del patrimonio histórico nacional, luego de que el presidente Javier Milei decretara el traslado del sable corvo de José de San Martín hacia el Regimiento de Granaderos a Caballo. Según indicaron fuentes de la Municipalidad de Rosario, la intención es que la reliquia sea la pieza central en la reinauguración del Monumento Nacional a la Bandera, prevista para junio, tras las obras de rehabilitación que actualmente ejecuta la provincia de Santa Fe. El intendente Javkin señaló que es necesario evaluar si el traslado será definitivo o temporario, pero subrayó la importancia simbólica de que la insignia retorne a la ciudad donde se izó por primera vez el pabellón nacional.
La bandera en disputa es una de las dos halladas en 1885 por un párroco en la capilla de Titiri Macha, Bolivia, y es atribuida directamente a las campañas de Manuel Belgrano. Mientras que la versión blanca, celeste y blanca permanece en la Casa de la Libertad en Sucre, la pieza que se encuentra en Buenos Aires desde 1896 presenta una disposición de franjas celeste, blanca y celeste, sin sol. Expertos del Museo Histórico Nacional (MHN) advirtieron que la tela se encuentra en un estado de conservación delicado, lo que requiere una vitrina especial con control riguroso de luz y temperatura. Desde la Secretaría de Cultura de la Nación confirmaron que, aunque están al tanto de la resolución del legislativo rosarino, aún no han recibido una notificación formal, aunque ya se habría solicitado un informe técnico detallado sobre la integridad física de la pieza para evaluar la factibilidad de un movimiento logístico de tal envergadura.
La controversia también ha generado divisiones entre historiadores y descendientes del prócer. Manuel Belgrano, presidente del Instituto Belgraniano y descendiente directo del general, calificó como un error histórico afirmar que esta sea la primera bandera creada por el prócer en las orillas del Paraná. Según su visión, la insignia de Macha probablemente perteneció a algún regimiento del Ejército del Norte y no necesariamente a la gesta de Rosario de 1812. Belgrano sugirió que, en lugar de arriesgar la integridad de la pieza original, el Monumento a la Bandera podría exhibir una réplica de alta fidelidad. No obstante, desde el Centro de Estudios Belgranianos de Rosario, el vexilólogo Miguel Carrillo Bascary sostiene que existe un derecho jurídico previo, citando el decreto 1285 firmado por el presidente Arturo Frondizi en 1962, el cual ya disponía el traslado de la bandera a Rosario por el 150° aniversario de su creación, una norma que, según el especialista, sigue vigente.
Contexto
El hallazgo de las banderas de Macha en el siglo XIX marcó un hito en la historiografía argentina y boliviana. Tras las derrotas en las batallas de Vilcapugio y Ayohuma en 1813, las tropas de Belgrano ocultaron estas insignias detrás de unos cuadros en la parroquia de Macha para evitar que cayeran en manos de las fuerzas realistas. Permanecieron allí durante 72 años hasta que fueron descubiertas por el padre Primo Arrieta. En 1896, el gobierno boliviano cedió una de las banderas a la Argentina, la cual pasó a formar parte del acervo fundacional del Museo Histórico Nacional. A lo largo de las décadas, Rosario ha intentado en diversas oportunidades recuperar la reliquia. En 2004, durante el Encuentro Nacional Belgraniano, se elevó un pedido similar que contó con el apoyo del entonces gobernador Miguel Lifschitz y de la Cámara de Diputados provincial, pero el Poder Ejecutivo Nacional de aquel entonces rechazó la solicitud argumentando que la pieza ya estaba inventariada y protegida bajo protocolos museológicos nacionales que el Monumento a la Bandera, inaugurado recién en 1957, no podía garantizar en ese momento.
La discusión actual se ve potenciada por lo que analistas denominan el “efecto sable corvo”. La decisión de la administración de Javier Milei de retirar el arma de San Martín del MHN para llevarla a un entorno militar, avalada por la jueza Macarena Marra Giménez, rompió con la política de centralización de objetos históricos en museos nacionales. Este precedente jurídico y político ha abierto la puerta a que otras jurisdicciones reclamen bienes que consideran propios de su identidad regional. Operadores del sector cultural sugieren que, de prosperar el pedido de Rosario, se podría desencadenar una serie de reclamos similares en todo el país. Entre los casos más probables se mencionan los uniformes de Martín Miguel de Güemes, que podrían ser reclamados por la provincia de Salta, o el poncho de Justo José de Urquiza, cuyo destino natural sería Entre Ríos, lo que pondría en riesgo la integridad de la colección del Museo Histórico Nacional como relato unificado de la historia argentina.
Impacto
El impacto de este traslado trasciende lo simbólico y afecta directamente la política de conservación del patrimonio nacional. Fuentes del Museo Histórico Nacional indicaron que el traslado de piezas textiles de más de 200 años de antigüedad implica riesgos de degradación irreversibles debido a las vibraciones, los cambios de presión atmosférica y la exposición a agentes externos durante el trayecto. La bandera de Macha fue sometida a un complejo proceso de restauración años atrás y su manipulación actual es mínima. Por otro lado, el impacto político en la provincia de Santa Fe es significativo; para la gestión de Pablo Javkin y el gobierno provincial, la llegada de la bandera representaría un triunfo federalista y un motor para el turismo histórico en un momento donde la ciudad busca revitalizar su imagen pública. La resolución unánime del Concejo Municipal demuestra que el reclamo no tiene fisuras partidarias a nivel local, uniendo a bloques oficialistas y opositores bajo una misma bandera reivindicativa.
Desde el punto de vista institucional, el Ministerio de Capital Humano, bajo cuya órbita se encuentra la Secretaría de Cultura, deberá decidir si prioriza el criterio de unidad del patrimonio nacional o si cede ante las presiones de descentralización federal. La tensión radica en si los museos nacionales deben funcionar como reservorios críticos de la historia de todo el país o si los objetos deben retornar a los sitios geográficos donde ocurrieron los hechos. Esta disputa pone en tela de juicio la función del MHN, creado específicamente para resguardar y exhibir las reliquias de la organización nacional bajo estándares internacionales de museología que muchas veces las provincias no pueden replicar por falta de presupuesto o infraestructura técnica especializada.
El próximo paso clave será la presentación formal del pedido ante la Secretaría de Cultura de la Nación y la posterior respuesta técnica del área de patrimonio. Con la fecha del 20 de junio como horizonte para la reinauguración del Monumento a la Bandera, el tiempo para una decisión administrativa es escaso. Se espera que en las próximas semanas se conforme una comisión técnica mixta para evaluar si el Monumento en Rosario cuenta con las condiciones de seguridad y climatización necesarias para albergar una pieza de tal fragilidad, o si el gobierno nacional optará por una solución intermedia, como el préstamo temporal o la entrega de una réplica certificada.