SALUD

Expertos determinan el tempo exacto de las flexiones para maximizar la fuerza y masa muscular

Especialistas de Harvard y el Journal of Physical Therapy Science establecieron que una bajada de tres segundos y una subida de un segundo optimizan el desarrollo del pectoral y los tríceps.

Redacción El Capitán 20 de mayo de 2026 6 min de lectura
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Foto: Infobae

Especialistas en medicina deportiva y entrenadores profesionales determinaron que el tempo óptimo para realizar flexiones de brazos consiste en una fase de descenso de tres segundos y una fase de ascenso de un segundo para maximizar la fuerza.

La implementación de este ritmo específico busca resolver una de las dudas más frecuentes en los centros de entrenamiento de alto rendimiento y gimnasios comerciales. Según indicaron desde el ámbito de la fisiología del ejercicio, la distribución del tiempo en cada fase de la flexión no es un detalle menor, sino el factor determinante para la activación de los pectorales, tríceps y deltoides. Al extender la fase excéntrica —el momento en que el cuerpo baja hacia el suelo— entre dos y tres segundos, se genera una tensión mecánica superior que obliga a las fibras musculares a trabajar bajo una carga sostenida. Por el contrario, la fase concéntrica o de subida debe ser explosiva y completarse en apenas un segundo, lo que permite reclutar las unidades motoras de contracción rápida, esenciales para el desarrollo de la potencia y la hipertrofia muscular en el tren superior.

El control del movimiento no solo tiene una finalidad estética o de rendimiento, sino que actúa como un mecanismo de seguridad biomecánica. Fuentes del sector de la kinesiología deportiva explicaron que el respeto por estos tiempos de ejecución ayuda a regular la intensidad del ejercicio de manera natural, evitando que la inercia tome el control del movimiento. Cuando un deportista realiza repeticiones demasiado rápidas, suele perder la alineación de la columna y somete a las articulaciones del hombro y la muñeca a un estrés innecesario. La evidencia recopilada por especialistas sugiere que quienes mantienen este tempo de 3:1 consiguen resultados significativamente superiores en términos de tamaño muscular y resistencia, independientemente de si el entrenamiento se realiza en un entorno profesional o en el hogar con el propio peso corporal.

La personalización del ejercicio es otro de los pilares que destacan los profesionales para evitar el estancamiento. De acuerdo con datos técnicos, la posición de las manos altera drásticamente el foco del esfuerzo: una disposición más cerrada de las palmas intensifica el trabajo sobre el pectoral, mientras que una apertura mayor traslada la carga hacia los tríceps. Asimismo, el ángulo del cuerpo juega un rol crucial en la carga total soportada. Las variantes inclinadas, donde las manos se apoyan en una superficie elevada, reducen el peso efectivo que el atleta debe movilizar, situándolo entre un 36% y un 45% del peso corporal total. Esta adaptación es fundamental para individuos en etapas de rehabilitación o principiantes que aún no poseen la estabilidad escapular necesaria para realizar la versión tradicional sobre el suelo.

Contexto

El estudio de la cadencia en los ejercicios de calistenia ha cobrado relevancia tras la publicación de investigaciones en el Journal of Physical Therapy Science y diversos informes de la Universidad de Harvard. Históricamente, las flexiones de brazos se contabilizaban por cantidad bruta, priorizando el volumen de repeticiones sobre la calidad de la ejecución. Sin embargo, la ciencia del deporte moderna ha desplazado este paradigma hacia el concepto de “tiempo bajo tensión” (TUT, por sus siglas en inglés). El Dr. Edward Phillips, profesor adjunto de la Universidad de Harvard, ha sido uno de los principales promotores de ajustar la velocidad y los ángulos corporales para modificar el estímulo neuromuscular sin necesidad de añadir cargas externas como discos o chalecos lastrados.

Este enfoque académico, recogido por Health Harvard Publishing, se sustenta en décadas de observación de la fisiología humana. Los antecedentes indican que la falta de control en la fase excéntrica es el error más común en los planes de entrenamiento no supervisados. Al no retener la caída, el músculo pierde la oportunidad de microlesionarse de forma controlada, que es el proceso biológico necesario para el crecimiento posterior. La integración de estos criterios científicos en las rutinas diarias responde a una tendencia global de entrenamiento basado en la evidencia, donde se busca la máxima eficiencia metabólica y la prevención de lesiones crónicas en el manguito rotador y otras estructuras sensibles del complejo del hombro.

Impacto

La aplicación de estas métricas de tiempo transforma radicalmente la planificación de los entrenamientos para la población general y los atletas de élite. Al estandarizar la duración de cada repetición en cuatro segundos totales (tres de bajada y uno de subida), los preparadores físicos pueden medir con mayor precisión la fatiga acumulada y la progresión real de sus clientes. Esto impacta directamente en la salud pública, ya que reduce la incidencia de lesiones por sobreuso y movimientos balísticos descontrolados. Para el usuario promedio, esto significa que realizar diez flexiones con la técnica y el tempo correctos es más beneficioso para la salud ósea y muscular que ejecutar treinta repeticiones de forma descuidada y veloz.

Desde una perspectiva de rendimiento, el impacto se traduce en una mayor capacidad de alcanzar objetivos ambiciosos, como las 600 repeticiones acumuladas en una sola sesión, pero con una base de control motor sólida. Las instituciones de salud destacan que la mejora en la fuerza del tren superior está vinculada a una mayor longevidad y una mejor calidad de vida funcional. Al ajustar el número de series y respetar el tempo recomendado, se facilita una progresión sostenible que evita el síndrome de sobreentrenamiento. Este método permite que personas de diferentes edades y niveles de condición física encuentren un punto de partida seguro, utilizando las variantes inclinadas o con apoyo de rodillas según su capacidad de movilizar el porcentaje de peso corporal correspondiente.

En el corto plazo, se espera que los protocolos de entrenamiento en clubes y centros de salud incorporen estas directrices de tempo como una norma estándar. La tensión pendiente radica en la educación de los practicantes autónomos, quienes a menudo priorizan la velocidad sobre la técnica. El próximo paso para los investigadores será determinar cómo estas variaciones de tiempo afectan a largo plazo la densidad mineral ósea en las muñecas y antebrazos, consolidando a las flexiones no solo como un ejercicio de fuerza, sino como una herramienta integral de salud preventiva.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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